¡Cabrán tres!

Escribo una rapida entrada para agradeceros vuestros cariñosos comentarios y dejar constancia de que si ahora no actualizo, es porque hay un motivo “real”. Hoy salgo para casa de mis padres, donde no tengo internet ni ordenador, ya que se queda en Madrid, a esperar la llegada de Roque. En teoría vendrá a comienzos de octubre, pero por si se adelanta, prefiero estar tranquila en Burgos, donde está previsto que nazca.

Un abrazo muy fuerte y hasta la vuelta. Muchas gracias por estar ahí. :)

Si…ya ves este calor que no da tregua, vaya verano más largo, y mira que se notan ya las tardes ya, que ahora a las nueve es de noche y tal y cual Pascual que ya era hora de actualizar. Para resumir  mi estado de espera, digamos que estoy de 36 semanas de las 40 que viene durando este sistema de gestación humana, y tras varios altibajos y crisis estéticas, digamos que me encuentro francamente bien y que Roque me está dando un embarazo de los buenos-buenos. Pero claro, engordar 19 kilos se dice pronto, y la gente dirá lo que quiera: que si como soy alta no se nota, que eso en un par de malas noches se recupera la figura, que lo que me quieras contar, pero son 19 kilos a 4 semanas de dar a lux, que a este paso rebaso los 20 y me quedo más ancha que larga (estoy en ello). Me volví loca y le eché la culpa al pelo, que es lo más rápido de joder cuando una lo que quiere es un cambio de vida inmediato. Y lo volví a hacer, a cortármelo, y ahora ya sí que parezco la tonta del bote, lo que mirándolo por el lado bueno, confirma mi teoría de que O está conmigo por mi contagiosa alegría (o por motivos que debería consultar) y no por un aspecto físico fresco y juvenil, ya que en ese caso hubiese comenzado los trámites para gestionar la nulidad matrimonial alegando que la foca monje que le espera en la cama no es la rubia con chispa con la que se casó. En fin, cosas mías y da gracias a que hoy tengo un  buen día que los días malos los he pasado criticando a las vecinas de enfrente por su descarada afición a tomar el sol en el balcón, a la casera por codiciosa, a la ministra Beatriz Corredor por inoperante y a Bibiana Aído por inútil, qué queréis que le haga, son mis hormonas, no soy yo.

Bueno, cosas mías, pero como suelo terminar estas homilías, en realidad estoy mejor de lo que parece, sólo que quejarme es mi debilidad. :)

Y yo volvía por estos lares con el fín objetivo de dar las gracias a Cosas de Pipi e Insonrible por nominarme en unos premios de estos de internet y como normalmente no me suele tocar nada en ningún sorteo ni nada, pues me ha hecho mucha ilusión. A la primera no la conocía y ha sido muy emocionante que alguien con esas manos que habría que homenajear haya tenido el detalle de pararse por el blog de servidora. A la segunda la sigo, recomiendo y leo con fruición, pues de un blog con semejantes referencias (y exquisito vocabulario) siempre, e insisto, siempre, se sale con algo, como en las mercerías antiguas donde atienden señoras con bata azul marino y su inicial bordada en la pechera.

Las cinco cosas que me gustan y que me acuerde, venga, va:

1. LA TORTILLA DE PATATAS DE BAR CON SU CORRESPONDIENTE SOBRECITO DE MAYONESA. Que siempre me sabe más rica que la casera, la tortilla y la mayonesa.

2. SABERME DEL TIRÓN Y SIN EQUIVOCARME LAS CANCIONES DE LOS FLECHAZOS. Una, que ya abarca una edad.

3. LEER BLOGS DE CRAFTS, LITERATURA INFANTIL  Y REPOSTERÍA. Sentir esa experieencia vicaria de que estás haciendo todo lo que en realidad sólo leerás.

4. IR A LA PISCINA, EL OLOR A CLORO Y TODO EL FOLKLORE QUE RODEA A LA NATACIÓN. Y matarme a largos fantaseando con la idea de que soy archimillonaria y tengo una piscina olímpica para mí sola.

5. LAS GUIRNALDAS. En general, como motivo decorativo.

Va, y para mañana, los blogs a los que les paso el testigo y tal. Un beso!

Uf, es que casi ni me acuerdo!, pero tenía pendiente esta entrada, y aunque tarde, aquí va. Mis sobrinos ya me tienen como la tía loca que sólo regala libros. Para algunos será un regalo esperado, para otros un coñazo inevitable, pero ¿qué quieren que les regale, la wii?  Y mira que les digo eso de: “Tienes 5 segundos para imaginar, si no se te ocurre nada, tal vez deberías ver menos la televisión”.

A A., que ya está en edad lectora, en el supuesto de que le interesara leer algo más que el Libro Guinness de los Récords, le regalé algo relacionado con el fútbol, a ver si por ahí me lo gano: la serie Las Fieras del fútbol club:

Leon el driblador, con luchador

(Quedaré como una repelente, pero es que yo a su edad ya estaba con la Historia interminable)

A I. yo creo que sí la he ganado como lectora. Hablé con ella y le dije que ya estaba en edad de saber escoger sus lecturas y escogió el primero de la serie de Tea Stilton, la hermana detectiva del súperventas infantil Jerónimo Stilton.

Tea Stilton

E. todavía es muy pequeña para elegir, pero está en esa edad cursi de rosa y besos, qué mejor que un libro para leer con mamá:

La reina de los besos

Laprincesita busca por todo el mundo hasta dar con ella…¡qué ilustraciones tan bonitas!

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Para J. el pequeñito de la familia, uno apropiado: ¿Quién es el más pequeño?

¿Quién es el más pequeño?

Y para el primo P., ¡El pollo Pepe! su primer pop up, qué afortunado.

El pollo Pepe

Las grandes patas del pollo Pepe

Todas las compras menos la última, vienen de la caseta de Pilar en El Dragón Lector, ¿dónde si no? si os pilla de camino, os recomiendo que hagáis una visita a esa importante referencia de las librerías infantiles de Madrid.

Yo, de  verdad, actualizaría más, pero qué puedo hacer, si apenas puedo moverme con esta barriga de 31 semanas, si tengo tantos cambios de humor que hasta yo me asusto. Sueño cosas rarísimas, pienso que no sabré reconocer el momento del parto, dudo de mi capacidad para la que se me viene encima, y al rato estoy segura de todo lo contrario. Desde luego que el embarazo es una etapa preciosa, pero tras la literatura prematernal y los parabienes, nadie te avisa de los miedos, de que lo de la dulce espera tiene mucho de folklore y poco de realismo. Ya sé que todo va a salir bien pero este susto de primípara que llevo encima no se me va más que de modo intermitente. En fin, tendrá que ser así.

Y dice el tango que veinte años no es nada, pues será en Argentina,  que aquí ya pesan, ya. El viernes pasado en la Academia de Cine hubo una proyección especial de la peli de Jose Luís Cuerda “Amanece que no es poco”, con motivo de su 20 aniversario, madre mía cómo pasan los años. Los que iban disfrazados entraban seguro, y es que hablamos de un aforo de 180 personas, y doy fe de que más de la mitad de la cola se quedaron fuera, y nosotras porque llegamos una hora antes y le echamos un poco de morramen, que si no, pues lo mismo también nos habíamos perdido la oportunidad de ver la peli en pantalla grande.

Para presentarla estuvo el director, parte del equipo técnico y algunos actores, todos contaron anécdotas y es que eso tuvo que ser el colmo del surrealismo. La proyección estuvo animadísima, que estaba claro que si estabas allí era porque al menos te sabías parte de los diálogos, o las canciones, o qué demonios, todo. Y aplaudimos cada escena y diálogos míticos que en realidad todos lo son, como:

“Mi nombre es Jimmy, my name is Jimmy, y este es mi hijo Teodoro, que es profesor en la Universidad de Oklahoma, y ha venido a pasar un año sabático”

Y esas frases inolvidables a la llegada del Alcalde con su querida: ¡Viva el munícipe por antonomasia! ¡Alcalde, todos somos contingentes, pero tú eres necesario! ¡Que nos deje a la moza, que queremos comprobar si está turgente!

Así me tiraría el resto de la entrada, todas las escenas son buenas. Pero mi favorita favorita desde pequeña, es la de la calabaza, “calabaza, un día más vengo a darte las gracias por estar aquí, entre nosotros. Tú, que podías estar en la mesa de los ricos estás aquí dándonos una lección de humildad…”

Grande tirando a enorme.

Y aquí unas fotillos para que veáis que no me lo invento: Títulos de crédito a la manera de Star Wars…

Créditos "Amanece, que no es poco"

Fan disfrazado del aprendiz de intelectual…

aprendiz de intelectual

El Alcalde y señora, entre el público…

Alcalde y querida

Un momento de la película, con un joven Gabino Diego, e ídem en la proyección…

Fotograma película

Gabino hoy

Y la terna de amigas, muy contentas con su camiseta promocional y su calabaza…

Calabazas de amanece que no es poco

Calabaza, yo…te llevo en el corazón. (Y en la barriga!!)

NOTA AL PIE: Estas fotografías están descaradamente robadas de El Blog del Juerguista, en Dooplan.com. Y es que E. es una juerguista profesional, lo es porque así la votaron los internautas, y Dooplan la paga un sueldo nada desdeñable, y las entradas a los conciertos y saraos de moda, a cambio de contar sus juergas en el blog. Se lo merece, por maja y por profesional de la juerga. Siempre ha habido trabajos alucinantes.

Please

Pero por favor, no me lo recuerdes a todas horas.

Vía

La pericia y la imaginación le dan mil vueltas a un abultado presupuesto.

Marge Simpson lo dijo de un modo simple y rotundo: “no entiendo de arte, pero sé lo que me gusta”, es sencillo acogerse a esa sentencia, ¿a que sí? A mí me pasa lo mismo. De arte, lo justito, cultura general y bastante curiosidad. Me veo todo lo que puedo, lo que me gusta, para disfrutarlo, lo que no me gusta, para reafirmarme, y lo que no conozco para ver en cuál de las dos categorías anteriores lo clasifico. Por ejemplo, José María Sicilia: me encanta. Miquel Barceló: como que no (aunque la capilla de la catedral de Mallorca es digna de admiración, y gana muchísimo en vivo). Carlos Pazos: no lo conocía y ahora soy súperfan. Luis Gordillo: cuantas más obras veo, más respeto su trabajo y menos me gusta. Y así más o menos todos. No me como mucho la cabeza, para eso ya están los que escriben esos textos en las introducciones de los catálogos, en los que no se entiende ni jota.

Pero luego hay otros que no consigo encajar ni en una, ni en la otra. Que me hacen sentir que soy una intrusa y no consienten que emita un juicio simplón. Artistas que hacen que una le dé vueltas y vueltas a sus obras, vueltas incluso fìsicas, rodear cada escultura, marcharse y volver, hacer fotos y verlas en casa intentando descifrar un lenguaje que no hablo, y que precisamente por eso, me mosquea aún más. Para explicarme contaré una anécdota de P en Inglaterra: llegó a la conclusión de que los españoles utilizamos nuestro idioma delante de gente que no lo habla,básicamente para criticar , por eso en general nos ofende tanto que delante nuestro se hable una lengua que no comprendemos, porque damos por sentado que están haciendo lo que haríamos nosotros, hablar mal. Y eso es lo que me ocurre con las esculturas de Juan Muñoz. Veo esas expresiones, esas risitas de sus esculturas, esos hombrecillos que murmuran a la pared y tengo la certeza de que se están quedando conmigo, que saben algo que yo no se, que se ríen de mi prisa por ir de un sitio a otro y ver y ver cosas, consumir imágenes, catalogar lo que han hecho otros. Ellos por contra están ahí, ahí se quedan viéndonos desfilar con nuestras cámaras y esas caras de panoli que ponemos cuando nos inclinamos a ver si oímos algo de lo que bisbisean. Cada día nuevos espectadores, los domingos más si la entrada es gratuita. En fin, una exposición de la que no sales sintiéndote más lista, lo cual, en tanto que cura de humildad, está muy bien…

Juan Muñoz I

Juan Muñoz II

Juan Muñoz III

Reina Sofía

C. es una joven muy rubita y muy garbosa que tiene el cutis más fino que las hojitas de rosa :) La conocí cursando el máster aquel de gestión cultural que cuando empecé no sabía yo de qué manera me iba a cambiar la vida, y lo que se dice amigas, nos hicimos durante las prácticas en el museo. La baronesa, que une mucho. El máster  colocó a cada uno en una institución y disciplina diferente, y esa es la gran ventaja, por eso con relativa frecuencia hay invitaciones para saraos culturales. Yo me quedé con el sector editorial. C. está en el Ministerio de Cultura.
C. es de Getafe, y una no sabe porqué, pero cuando la conoces no te imaginas que sus gustos sean tan súmamente clásicos. Lee a Tolstói o a Sthendal con la naturalidad con las que otras devoramos a Larsson, y ha visto más montajes de Lope de Vega o Shakespeare que nadie. Me gusta su estilo, me gusta cómo lo hace, me gusta la insolencia con la que dice “joder, el otro día fue el primer bis en la historia de el Real, y yo me lo tuve que perder. Que ovaciones he visto muchas, pero hombre, un bis en el Real, es historia”. Y yo me enamoro de su salero cuando dice esas cosas porque siempre aprendo algo con ella. Pero la primera vez que recuerdo pensar esta chica es demasié fue en el Thyssen. Me dijo algo así como que a ella lo que de verdad le gustaría, sería tener su propia casa, para recibir los viernes. Para recibir como hay que recibir, con elegancia y atenciones. Y casi cinco años más tarde he recibido una invitación para una Cremallera en su casa, y así es como me enteré como se denomina en francés a la fiesta de inaguración de un piso, donde los invitados llevan regalos para la casa y la anfitriona recibe. Y por supuesto fue en viernes, como a C. le gusta. Así que ayer fue la fiesta Cremallera en su pisito de la calle Olid y como ya lo tiene amueblado, me tomé la libertad de hornear unas galletas que en un alarde de oportunismo y cara dura las bauticé como Galletitas Michael Jackson, negras por dentro y blancas por fuera.

Galletas de chocolate

La receta la saqué del bonito blog de espigadora. Como estoy en un plan muy del fruto seco, añadí trocitos de almendra y nuez, lo que da a cada galleta ese puntito de mini brownie tan celebrado.

Llega finales de mayo, y llega la feria del libro de Madrid, cuando el paseo de coches se trufa de casetas institucionales, editoriales y librerías, y llega también ese descuentito que nos permite aprovisonarnos de lecturas para los meses de verano con un cierto alivio para el bolsill0. Este año he medido mucho cada compra por dos motivos que en el fondo son uno: el “presu”  no es el mismo de otras ediciones, y el espacio destinado a libros en mi casa se va a ver obligatoriamente mermado con la llegada de Roque. Y es que pronto la habitación que hace las veces de biblioteca auxiliar (ya que la entrada la tenemos cubierta de suelo a techo de Billys llenitas de libros), la vaciaremos para pintarla de algún color bonito, una cenefa de elefantitos o algún otro motivo cursi, una cómoda, un armarito y una cunita para que duerma el bebé. Y ese dinero y ese espacio, que antes alegremente se cedía para libros, pronto tendrá otro destino.

Tenemos unos títulos ganadores, entre O y yo hemos comprado:

Libros feria del libro 2009

El arte, de Juanjo Sáez (Reservoir books). Si, es posible que Juanjo esté sobrevalorado, pero qué le voy a hacer, si sus dibujitos me hacen tilín. Además O está colaborando con él en una serie de animación para Tv3 y estoy en esa fase en la que me hace gracia que me firmen libros. Tiene buena pinta, gustará más o menos, pero el chico tiene su estilo.

La señorita Smila y su especial percepción de la nieve, de Peter Hoeg (Tusquets). Uno de las alumnas del curso de editores de Siale del año pasado lo recomendó (no se si fue N o C) y lo había olvidado hasta que pasé por la caseta de autores nórdicos. Tengo muchísimas ganas de leerlo y cuando ví que había una edición barata, me puse bien contenta. Me parece que se rodó con poco éxito una versión para el cine, ¿le suena a alguien?. Éste, para la estantería de libros nórdicos.

Spanish horror, de Víctor Matellano (T&cb editores). Repasa los principales títulos, autores, productores, maquilladores y efectos de las películas de género rodadas en España y dirigidas por cineastas como Naschy, Jesús Franco, Narciso Ibáñez Serrador o J.A. Bayona, entre otros. Está bastante actualizado, ya que toca éxitos recientes, y contiene mucho material gráfico, fotos curiosísimas para los interesados en el cine de terror hecho en España. Y con prólogo de Christopher Lee, ni más ni menos (ni más ni meeenoooos). Para la estantería de libros de cine.

Sagas islandesas, las de Odd Flechas y Hrólf Kraki (Gredos). Por lo poco que sé, tienen la importancia de un Quijote islandés. Historias en prosa que narran aventuras de los siglos X y XI centradadas en las aventuras de las familias y colonos islandeses de la época. En unas condiciones tan extremas como las que tenían que superarse a diario en ese país en esa época, seguro que la tradición oral tuvo que tener un peso y un valor enormes para que hayan llegado hasta hoy. Si he dicho alguna tontería perdonadme, sé muy poco de estos libros y por eso los he comprado. Para la nórdica.

Mi planta de naranja-lima, de José Mauro de Vasconcelos (El Ateneo). Y vuelvo a los jóvenes editores de la Sociedad Iberoamericana de amigos del libro y la edición, a quien tengo la fortuna de acompañar un mes y medio al año. Cada año sale este título en la sobremesa, raro es el alumno que no lo ha leído, y tratándose de talentosos lectores, qué menos que dejarse aconsejar por sus doctos paladares, yo, me aprovecho de sus consejos, ¡tengo mucha suerte!. Para la estantería de infantil.

Todavía queda la segunda fase de compras, y es que mi sobrinos no tienen reyes en casa de la tía Tarta, los reyes llegan en junio con la feria del libro. Iré a la caseta de El Dragón Lector a dejarme aconsejar por la encantadora Pilar y llevaré cuatro libros para los cuatro niños más bonitos que conozco. Este año los dos mayores han escogido sus propios títulos, de aquí a nada espero que me puedan acompañar a esa bombonera que es la libería del El Dragón Lector, cómo pasa el tiempo…

Hace apenas una semana que se fundó en España Duomo Ediciones, el desembarco del gran grupo editorial italiano Mauri Spagnol con sede en Barcelona. En este enlace podéis leer algo más de su perfil e intenciones. La editora es Valerie Miles y  tiene los ojos puestos en América Latina, amigos de la otra orilla, tomen nota, porque sus intenciones son nobles pero sobre todo comerciales, y eso es bueno.

Uno de los libros que acaban de editar, o tal vez rescatar, es Nefelibata en Cromos, escrito por el editor, poeta y novelista Carlos Barral, que perteneció a la Generación de los 50 junto a escritores como Jaime Gil de Biedma o José Agustín Goytisolo. Impulsó una nueva corriente de litaratura latinoamericana, lanzando a autores como Mario Vargas Llosa y Julio Cortázar, y posteriormente hizo carrera política como senador por Tarragona y parlamentario europeo (¡qué moderno!). El libro es precioso y ahora cantaré sus virtudes, pero da mucha pena que un libro tan bien editado e ilustrado, literatura infantil de primera fila, no contenga ni una sola referencia a las expresivas e importantes imágenes, aparte de un “Ilustrado por Joe McLaren”, que digo yo que qué menos que una breve mención a su trabajo, pero ellos sabrán.

Una de las cosas que más me han llamado la atención, es lo rico que es el lenguaje utilizado, no es que quiera decir que ya nadie escribe así para niños, es que en general, en las novelas “comerciales” que una lee, hay poca variedad en el léxico, casi siempre bastante plano. Y poco poético. Aquí, se degustan deliciosos párrafos como:

Una gran pirámide transparente destellaba luces hirientes, ofensivas, de colores cambiantes y trenzados. De tosos los colores y de ninguno, en realidad. Destellos, sólo destellos, como gritos de luz que viraban desde el color del agua hasta el color del oro.

Nefelibata en Cromos

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