He estado pensando últimamente que no se si merece la pena tener un blog. Entre que me leeis cuatro, dos dejáis comentarios y que ando entresemana como puta por rastrojos (acelerada, vamos), no se hasta qué punto tiene el mínimo interés que yo cuente mi vida y opinión sobre las cosas. En estas tribulaciones andaba yo cuando mi prima V. me dijo que a ver si escribía más y que me animara y tal, así que mira, aunque sólo lo lea ella (que me consta que no, porque S. petit, E “lilitxiki” y la P. también lo hacen), merece la pena. Y en estos tiempos de blogeros influyentes y blogs con miles de comentarios, digo yo que algún mérito tendrá mantener el blog menos leído de internet, ¿no? Total, que no lo dejo, por los pelos, pero no lo dejo.

Y dije que hablaría de Frankfurt, y lo hago, allá va.

Para entonarme con la feria, me leí “El síndrome de Frankfurt”, de Sergio Vila Sanjuan, un importante periodista cultural de La Vanguardia, una especie de guía para no morir en esa orgía inabarcable de libros y negocios que es la feria más grande del mundo. Muy recomendable y lleno de curiosísimas anécdotas, su lectura es ágil e interesante, sobre todo para curiosos del mundo de las editoriales y cómo no, catalanes, al menos esta edición.

Fuimos a la feria con la partida enviada por el Gremio de editores, de jueves a sábado y con algunos deberes para la Revista de libros, una publicación de Fundación Caja Madrid cuya comunicación llevamos. El recinto es sencillamente, grandioso. Cuando más lo recorres más vértigo entra ante esa avalancha de espacios tomados por los libros y por sus negocios. Imagina el pabellón 7 y 9 de Ifema (donde se celebra ARCO), bueno, pues eso por tres plantas, por ocho edificios, todos comunicados entre sí con larguísimos pasillos con cintas transportadoras y autobuses internos. Un área equivalente a 14 campos de fútbol, 6.600 expositores de más de cien países distintos, 350.000 nuevos productos cada año y unos 300.000 asistentes. En cada espacio se ofician simultáneamente presentaciones, charlas, debates, encuentros. Ahí está Gunter Grass con una televisión, mira a Quim Monzó hablando de sus cosas en catalán en una tarima, todo ese espacio es una enorme exposición sobre la cultura invitada, ¡y así todo el rato!

Me inflé a hacer fotos:

pict0297.jpg  de los stands…

pict0308.jpg de los interminables pasillos…

pict0303.jpg de la sala de prensa del stand de Cataluña…

 pict0306.jpg  de las muchas instalaciones y exposiciones…

pict0325.jpg de algunos puestos curiosos, como este que vendía almohadones para leer en la cama…

pict0335.jpg de rincones curiosos de la ciudad, volcada con la feria…

pict0347.jpg  ¡y mías haciendo el turista!

Como los más observadores habrán notado, soy tan capaz como cualquier otro de subir fotos. Sólo es cuestión de poner interes.

Gracias por los ánimos y los mensajes, de veras que me han hecho sentir calorcito en la guinda de la tarta.