Jesús, ¡qué día, qué semana y qué mes estoy teniendo!El ritmo de las obligaciones me convierte en máquina de sacar trabajo adelante, me cosifica y sumerge en una burbuja durante cada vez más horas del día. Y yo sin poder escribir, leer, hacer abalorios, porque llego a casa con tantas cosas en ,la cabeza que no puedo centrarme en una. Hasta que sobre las diez llega O y por fin puedo enfocar mis cinco sentidos en quien más me importa de toda la gente que tengo que ver a lo largo del día (que es bastante).
Es que hoy ha sido duro. A las once ya estaba en la cafetería del Bernabeu, verde manto madridista a mis pies, preparando la rueda de prensa de presentación de “Cuando fuimos los mejores”, de Aixa de la Cruz. Tiene 19 años y ha estado uno en residencia en la Fundación para jóvenes creadores de Antonio Gala, donde van cachorros de 18 a 25 años talentosos de todas las disciplinas artísticas. El libro debe estar bien, creo que es onda Trainspotting, sobre la sórdida vida de una adolescente de Bilbao y el mundo cutre que está condenado con ella a malvivir miserablemente. Y luego la chica parece que no ha roto un plato, qué cosas.
A lo que iba, Antonio Gala es un grosero. Un pasado de la vida que no ha parado de faltar al respeto a todos los periodistas, yo ya no se si por provocar, porque es así de antipático, o porque como hace hoy en día hasta la casa real, pasa de todo en canoa. Heces, hasta les ha llamado heces a los periodistas. Ha dicho “Comienza el turno de preguntas, a ver qué vais a decir ahora si no os habéis leído el libro ninguno. Y yo no os voy a contar el libro, si es que no tenéis interés, no os documentáis. Y mira que he pedido que vinieran los mejores periodistas, y lo que me encuentro es una hez”. Así todo el rato, lo mejor ha llegado cuando la de La voz del taxi le ha preguntado algo sobre la fundación y bueno, Gala ha contestado: “pero es que tú no te enteras de nada, esa pregunta es como para coger esta jarra de agua y lanzártela”. Ahí ya me he reído. Además, en el fondo, conmigo tampoco iba la cosa, jeje, a mí bastante tiene con ignorarme,sólo soy la de prensa, humíllame, písame.
Pitando a la oficina, trejemanejes varios, y a las cinco tira para Iberwine, el salón del vino. Cristina Alcalá, autora de Maeva, ha escrito El mundo del vino contado con sencillez, es una sumiller joven, comunicativa y emprendedora. Recomiendo este libro como regalo navideño a los aspirantes a catadores junior. Y yo en Ifema en la presentación. Como la cosa se ha retrasado una hora, he estado paseando entre brillantes stands donde guapas chavalas y señores de negocios, alegremente “hacen el feria” con el negocio del vino. Algunos stands eran espectaculares, como el de Viña Tondonia, y el de los vinos de Castilla y León, claramente. El motivo del retraso tiene guasa. La asociación de amigas del vino ha preparado una cata para las diez pijazas que forman parte del grupito y daba risa verlas. En el escenario, diez mujeres con moños italianos y cara plastificada, bebían vino sin interesar a nadie, y en el público cuatro como ellas hacían lo mismo. No creo que haya nada en el mundo que despierte menos la atención que estas señoras bebiendo moscatel, menos mal que a mí en estos casos, me suele dar la risa y el rato se me pasa mejor. Alguna me sonaba de las páginas en blanco y negro del Hola!, y yo pensaba ojalá pudiera parar el tiempo y echar en esas copas un buen tintorro de brik, a ver qué cara pondrían!
La experiencia ha estado bien, pero es que a mí las ferias no me gustan mucho, y encima en ésta, al ser de vinos, a las seis de la tarde todos parecían estar un poco piripis, y la gente bebe en grupitos y hace unos ruiditos grrrrghgrhhhhrr un poco nastis. Yo es que soy más de cerveza.

1 comment
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Noviembre 19, 2007 a 2:37 pm
lilitxiki
ejejejee!
Buena!
Mua!