Sigo liada con el curso de editores iberoamericanos, que ya están a punto de terminarlo. Me da cierta pena porque a diferencia de los becarios del año pasado, donde más de la mitad eran rarísimos de trato y con hábitos etílicos insoslayables, los de esta edición son sencillamente, encantadores. No sólo en el agradable trato sino, lo más importante, en la actitud hacie el curso. Los profesores están encantados por el nivel de participación en clase y las experiencias editoriales tan adultas que aporta cada uno, y la media es de 27 años. Valen un imperio.

Hoy la foto es preciosa. Muchas gracias por enviarla, ¡a ver si os animáis alguno más a mandar fotos de chicas leyendo, jopetas!

nina.jpg

No está leyendo exactamente, pero es hermosa igual.