Como anoche me fui a la cama súper enfadada con Paul Thomas Anderson por la torturante película “Pozos de ambición”, esta mañana hemos apostado por un valor seguro yendo al Museo del traje, por el parque del oeste, arreglados como toca el domingo de ramos. Y me ha gustado mucho más de lo que me esperaba, que era bastante. He visto, entre otras joyas, la túnica Delphos, que es una prenda mítica creada por Mariano Fortuny y un vestido de Jocomomola, que cuelga temporada tras temporada en mi armario. Lo más interesante para mí ha sido la ropa blanca de siglos pasados, bordado suizo, encaje de chantillí, vainicas y por supuesto, los miriñaques y polisones.
La página web también está muy bien, aquí puedes hacer una visita virtual.
Por la tarde sólo me apetecía leer cuentos y apurar las horas de luz.

Lectura: Historias desde el hielo, una antología de cuentos nórdicos divinamente ilustrada.


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Marzo 17, 2008 a 8:48 pm
Mr Grieves
Siempre me han flipado los terminos para referise a la ropa “Lo más interesante para mí ha sido la ropa blanca de siglos pasados, bordado suizo, encaje de chantillí, vainicas y por supuesto, los miriñaques y polisones.”…te han faltado las muselinas ;-P
Por cierto y ahora que lo pienso, la verdad es que rivaliza en cursileria junto con los nombres de las frutas (yo creo que esto ya lo hemos hablado alguna vez pero bueno…) tipo Pera Conferencia, Kiwi (pronunciese Kivi), Guayaba, Grosellas, Chirimoya, Aguacate….