Conocí a Mercè Rodoreda al poco tiempo de conocer a O, quien me regaló este libro y, a través de su lectura, se pulsaron esas cuerdas invisibles que sólo vibran muy de vez en cuando y que responden a estímulos de belleza sublime, y ya no pude sacarme ni al libro, ni a la autora de la cabeza. No entendía por qué una lectora empedernida como yo jamás había oído hablar de La plaza del diamante, y mira que yo he sido adolescente de las que leían todos los libros obligatorio en el Bachillerato, o sea que no fue que no me enteré en su día.
Leerlo me animó a descubrir algo más sobre la literatura femenina española de posguerra, los típicos títulos que no había leído todavía: Nada, de Carmen Laforet, Entre visillos de Carmen Martín Gaite, artículos sueltos de María Teresa León… Y fue mucho lo que disfruté y aprendí, pero también es cierto que terminé algo asfixiada con tanta intensa desgracia y tan bien contada.
Volviendo a La plaza del diamante, advierto de que no es un libro sencillo, no es mermelada de fresa; recomiendo leerlo por lo crudo, rompedor en su época e incluso hoy es estremecedor. Comparada con Virginia Woolf, Rodoreda también tradujo a un lenguaje literario directo y claro los sentimientos puramente femeninos de frustración, personalidad y amor propio, comunes a todas las épocas y potenciados por los estragos de la posguerra. En su vida privada, como otras autoras de la época como Ana María Mature, se refugió en las letras como guarida frente a desastrosas experiencias sentimentales y en su caso, un largo exilio.
Admirando la novela como lo hago, no es un secreto que me moría de ganas por ir a la mismísima Plaza del diamante, en el corazón del barcelonés barrio de Gràcia a hacerme unas fotillos tras comprar la mejor edición de Edhasa, la de la colección diamante. El libro lo vale.
La pena es que no se qué pasa hoy con wordpress que no consigo subir las fotos, lo intentaré más tarde porque hace bastante que tenía ganas de colgar este post. De propi cuento un secreto sustancioso…¿Qué importante y longeva editorial madrileña, de cuna valenciana, y preferencia por los clásicos, a cuyo frente está un hombre de nombre y apellidos imprescindibles en la edición española, va a ser adquirida por la catalana Edhasa?
¡Anda que no he dado pistas! La última: el nombre de esa editorial está escrito en la página que estás leyendo. Jijiji
Actualización: anda mira, ahora ya puedo subir la foto.
La Plaza del Diamante es un rincón coqueto con balcones henchidos de flores, fachadas modernistas…
y lógicamente, la estatua de turno dedicada a los personajes de la novela, la Colometa, 
el Quimet, la desilusión…


5 comments
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Mayo 5, 2008 a 9:48 am
Bambola
Genial la foto!!! como te lo has currado…me encanta!!! yo lo leí en la adolescencia, obligatoriamente y no me acuerdo de nada….lo apunto en mi lista de rescatar libros obligatorios en la adolescencia y deseados en la madurez…
besitos!!
Mayo 5, 2008 a 2:25 pm
olivia_p
WOW, genial, vaya suerte vivir ahí, bueno, yo si no estoy confundida vi una película con Silvia Munt de prota, sí lo acabo de encontrar http://www.hoycinema.com/plaza-del-diamante-1982.htm , recuerdo que me impresionara, esta actriz tiene muchísimo encanto, se come la cámara con sus grandes ojos y te lo crees todo.
Mayo 5, 2008 a 8:51 pm
pitti
A mi me encanto ese libro!!! me daba tanta pena como transcurrian los dias y que las desgracias no cesaran.. y las palomas..
Un besito muy gordo..
Mayo 7, 2008 a 12:12 am
kyutie
Tu eres muy Bonita!
Ola! como estas? Me encanto su blog (I love your blog!)… I like reading books as well.. Also, I have added you on my links.. care for exchange links?
Take care,
Kyutie
Mayo 7, 2008 a 6:17 pm
olivia_p
te había comentado que había visto hace años una peli con Silvia Munt, pena que se me debió de perder el comentario al quizás no darle al envío. Por cierto, vaya foto chula la del tren, no tienes flickr?