Estoy very into it, vamos, que ya tengo un minimáster en literatura contemporánea danesa debido a que en el trabajo ha tocado organizar para el Centro de literatura danesa, unos encuentros con alguno de los autores que han publicado últimamente en España. El motivo es que el año pasado se tradujeron 20 novelas del danés al español, un número inusualmente alto para un país en el que viven poco más de cinco millones de habitantes, eso hay que celebrarlo, o por lo menos, comunicarlo :) . En noviembre se celebrará la segunda parte de los encuentros, con la asistencia de otros tantos autores y ésta vez sí, prometo avisar con tiempo :/

Hoy he comenzado a leer uno de los libros que se presentaron, La isla de Odín, de Janne Teller (Maeva), ya os contaré. Como al final se ha quedado buena tarde, he pensado que podría ser agradable ir a una terraza tranquila a comenzar la lectura. Siempre olvido que en mi barrio los hosteleros tienen predilección por montar las mesas en primera línea de carretera (de tres carriles).

Pero entonces es cuando Tarta! se recompone desafiando el cemento gris, desenfunda su arma secreta ante el ataque de la contaminación y el ruido, y se encara tras su escudo letal, su libro: ¡la imaginación nos teletransportará muy lejos de aquí!

Atrás, o ya verás como la letra con sangre entra, ¡Ja!

En vista de que en la calle hoy no había manera comenzar a leer el libro como se merecía, O y yo regresamos a casa vía Rodilla. Después, fue muy divertido montar en casa un set de lectura homenaje a los dioses nórdicos, nos quedó una historia un poco pop, ¿verdad?

Esta foto me hace bastante gracia porque tengo sonrisa como de Lily Allen chuza en Cannes, je je. (un poco de perez hilton siempre anima el cotarro, ñe-ñe)