Mi madre guarda en casa un tesoro de aquellos que, cuando los encuentras, no puedes dejar de pensar en ellos durante días. Y es que mi tía T hace muchos años que trabaja en una fábrica de telas, y lleva otros tantos dándonos sacos y sacos de telas de todos los colores, texturas, estampados, géneros y aprestos posibles. Abundan los piqués: de canutillo, de celdilla, las panas y la gabardina de algodón. Es un tesoro en toda regla.
El finde pasado me traje unos cuantos retales para tener material con el que comenzar un par de proyectos que tengo en mente. Uno de ellos es una especie de tapete o centro de mesa, hecho con yoyós de tela. Cuando lo tenga más avanzado lo enseñaré, pero mientras aquí va una muestra de cómo va la cosa:

Por si os animáis, aquí os dejo un tutorial de cómo hacer los yoyós de tela. Son insultantemente sencillos de hacer y bien decorativos.
Me quedo embobada planchando y ordenando las telas, me ocurre como a Laura de PeSeta, a quien según leí una vez en una entrevista, trastear con retales bonitos le pone automáticamente de buen rollo.


2 comments
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Junio 2, 2008 a 1:09 pm
Bambola
Son preciosos!!! que bonitos…me encantan así tan coloridos y muchas me suenan!!!
Besitos tarta!
Junio 2, 2008 a 2:48 pm
olivia_p
Que sorpresa,
esperando buenísimos resultados
yo no coso casi nada, pero a veces compro pequeños y lindos retales para forrar cosas mías, me cuesta un montón coser y a veces encargo fundas a alguna modista, pero lo del buen rollo, jeje, es cierto, pero si me vieras con mis lanitas de crochetear!