C. es una joven muy rubita y muy garbosa que tiene el cutis más fino que las hojitas de rosa :) La conocí cursando el máster aquel de gestión cultural que cuando empecé no sabía yo de qué manera me iba a cambiar la vida, y lo que se dice amigas, nos hicimos durante las prácticas en el museo. La baronesa, que une mucho. El máster  colocó a cada uno en una institución y disciplina diferente, y esa es la gran ventaja, por eso con relativa frecuencia hay invitaciones para saraos culturales. Yo me quedé con el sector editorial. C. está en el Ministerio de Cultura.
C. es de Getafe, y una no sabe porqué, pero cuando la conoces no te imaginas que sus gustos sean tan súmamente clásicos. Lee a Tolstói o a Sthendal con la naturalidad con las que otras devoramos a Larsson, y ha visto más montajes de Lope de Vega o Shakespeare que nadie. Me gusta su estilo, me gusta cómo lo hace, me gusta la insolencia con la que dice “joder, el otro día fue el primer bis en la historia de el Real, y yo me lo tuve que perder. Que ovaciones he visto muchas, pero hombre, un bis en el Real, es historia”. Y yo me enamoro de su salero cuando dice esas cosas porque siempre aprendo algo con ella. Pero la primera vez que recuerdo pensar esta chica es demasié fue en el Thyssen. Me dijo algo así como que a ella lo que de verdad le gustaría, sería tener su propia casa, para recibir los viernes. Para recibir como hay que recibir, con elegancia y atenciones. Y casi cinco años más tarde he recibido una invitación para una Cremallera en su casa, y así es como me enteré como se denomina en francés a la fiesta de inaguración de un piso, donde los invitados llevan regalos para la casa y la anfitriona recibe. Y por supuesto fue en viernes, como a C. le gusta. Así que ayer fue la fiesta Cremallera en su pisito de la calle Olid y como ya lo tiene amueblado, me tomé la libertad de hornear unas galletas que en un alarde de oportunismo y cara dura las bauticé como Galletitas Michael Jackson, negras por dentro y blancas por fuera.

Galletas de chocolate

La receta la saqué del bonito blog de espigadora. Como estoy en un plan muy del fruto seco, añadí trocitos de almendra y nuez, lo que da a cada galleta ese puntito de mini brownie tan celebrado.