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Dos de las mejores cosas que han sucedido en los últimos días de 2008,  ha sido el nacimiento de sendos sobrinos: J y P. ¡Qué alegría de noticia! con una semana de diferencia nacieron y nosotros fuimos volando hasta sus cunas a mecerlos con nuestros propios brazos. Tener un bebé en la familia es lo más bonito del mundo, y a una golosa como yo, le abre un mundo de posibilidades craft y de libros infantiles para regalar.  Como los libros empezarán a llegar tan pronto como sean capaces de sujetar algo entre las manos, he aprovechado para tejerles un par de regalitos:

A J, este par de patucos, cuyo patrón compré aquí.

Patucos R2D2

No se si quedé muy satisfecha con el resultado, un pie era abiertamente más grande que el otro, pero está demostrado que tenemos los pies de diferente tamaño, y que se tarda menos en poner dos calcetines en un pie, que en tejer un patuco más, y eso contando con que el tercero me saliera igual que alguno de los dos anteriores, que si no, me toca tejer un cuarto y uf! un lío. Además la lana de bebé es muy finita y trabajarla me pareció más delicado que tejer amigurumis, y acostumbrarse cuesta un poco, sobre todo si no se tiene muy pillado lo de mantener constante la tensión del hilo.

A P le tejí en el AVE camino de Lleida un gorrito saladísimo cuyo patrón ofrece gratis Owlishly en su blog.

pgorro

¡Hola! Tengo 4 días y me llamo P.

:):):)

Durante el verano aproveché para hacer a ganchillo una manta afgana, de estas que son hexágonos de colores. Como sólo hacía unas semanas que había aprendido a tejer, no me metí en camisas de once varas sino que me incliné por un cuadro sencillo, y el resultado fue bastante apañado.

Manta afgana de colores

Detalle manta

Cooooomo veíííía que no me aburríííía, fui al Gato negro a por más laaaa-a-nas

Más lanas

Mi vida se ha llenado de algodón. De hilos, lanas, telas, de ganchillos de acero y también de aluminio (¡pasan los controles de los aeropuertos!), de agujas gruesas de ojos enormes. De patrones en idiomas que no hablo y con diagramas que descifro con cara de estar entendiendo la teoría de las supercuerdas. Hay revistas, fotocopias, fichas de coleccionables Estoy muy cómoda, porque menos por lo de los patrones, mi casa familiar siempre ha sido un poco así, con mi madre farfullando con la boca llena de alfileres.

Estoy segura que esta nueva afición ha sido la que ha despertado mi interés por el libro de Maeva, “El club de los viernes”, una novela para mujeres de manual, escrita por Kate Jacobs y que es muy entretenida. Narra la historia de Georgia, una mujer soltera con una hija de 13 años que regenta una tienda de lanas en Nueva York, donde se reúnen mujeres muy dispares los viernes a tejer. A la protagonista y su hija les abandonó James, cuya vuelta a la ciudad con ganas de recuperar a la familia es el detonante de la chicha de la historia. Con la excusa del club de los viernes, cuenta la historia de otras mujeres y sus luchas, preocupaciones y tal y cual.

Es bonito porque el escenario es la tienda de lanas y las referencias a lo hermoso del acto de tejer son constantes, tal vez sea eso lo que me ha enganchado, la verdad es que el libro se deja leer y si además te gusta tejer, te hace sentir muy orgullosa de ser capaz de convertir una materia casi en bruto en algo hermoso, por sencillos que sean los puntos que una sepa.

El club de los viernes

Y hablando de punto, mira tú por dónde qué momento para colar una fotico de Japón. En Tokyo hay un barrio muy moderno muy moderno que se llama Harajuku, por donde pasean los más modernos que no es poco decir. Allí es donde están Chanel, Marc Jacobs, Dior, y por supuesto Zara y Mango. Pero al contrario que en Madrid, donde ese tipo de tiendas están en calles rancias que te mueres, allí se mezclan con pequeñas peluquerías, boutiques, locales de ensayo, cafés donde por la noche puedes oir…¡flamenco!

Y fue en una de esas tiendas donde O me regaló una preciosa chaqueta blanca de punto con corazones y ciervos y borreguito en la capucha, como la que lleva la que está a mi izquierda. Para los que no me conozcan, no os confundáis, yo soy la de gafas.

Tienda Harajuku

Si no hablamos antes, ¡feliz finde!

Animada por los modestos resultados obtenidos en mi feliz incursión en el mundo del amigurumi, encargué por yesasia un par de revistas que prometían bastante, y que con gastos de envío se quedaron en unos 20 euros, lo que está requetebien. Me encanta llegar a casa y recoger un paquete postal! La revista de la izquierda propone proyectos sencillos y amorosos tipo ositos, ranitas, marionetas de dedo y cursiladas así de bonitas. A mis sobrinas les tejí dos marionetas, un oso y una especie de ratoncito de los que no hice fotos porque para entonces llevaba varios días sin batería en la cámara, ni cargador, un clásico en mis vacaciones. La de la derecha es más completa, con más fotos y algunos amigurumis más complicados, pero con tiempo y paciencia todo sale. Aunque toque hacer y deshacer lo mismo tres veces. Eso sí, como en la foto no salen, siempre he tenido la duda de si photoshopean también las fotos de las revistas de manualidades.

El osito se lo regalé a O durante mi campaña “no pienso dejar de tejer ositos”.

Justo un día antes de venir de vacaciones, el día que recibí estas revistas, vino a Madrid Mamá Tarta para acompañarme a encontrar los zapatos y la ropa interior y también para enseñarme lo básico de la máquina de coser que me regalaron por mi cumple. Aproveché para ir con ella a El gato negro a escoger unas madejas para una manta que estoy tejiendo para cuando nazca P y básicamente, eso he hecho todo el verano: tejer 70 hexágonos, 10 de cada color. He tardado un poco porque soy una novata, pero he disfrutado mucho.

Ahora los hexágonos están en manos de Mamá Tarta y la tía P, que han decidido que los unirán a ganchillo, no cosidos. Espero que dejen algo para que lo haga yo y aprenda, que el ganchillo engancha, es como comer pipas, empiezas y sigues…

El hexágono lo saqué de este otro libro con el que me hice en junio. Buscaba una guía sencilla pero completa para aprender lo básico a ganchillo, y éste es el mejor que vi: Manual de todas las técnicas de ganchillo, de Jan Eaton, editado por Océano ámbar. “Más que un libro, una inversión.”

Como no encuentro ninguna página para enlazar que no sea la de La casa del libro, enlazo con la editorial, que tiene libros curiosos y una línea editorial digamos,amplia.

Y más o menos, estas han sido las labores que me he traído entre manos. Animo a todo el mundo que sienta curiosidad por el ganchillo a que se lance, empezar es sencillo y con cuatro puntos básicos se pueden hacer cosas bien resultonas. Y la ilusión que hace regalar el resultado.

Mañana termino la “trilogía estival” con los libros que he visitado en vacaciones. Muchísimas gracias por vuestros comentarios. No sabéis la ilusión que me ha hecho entrar esta tarde en el blog y ver que había tenido visita, gracias de corazón, sois lo más. Y bueno, sí, de aquí a ná me caso con O, qué os voy a contar de cómo ando de nervios, y eso que será una celebración sencilla. ¡A ver si consigo que O me deje colgar una foto suya vestido de contrayente, jejeje!

Muas y requetemuas

Me había propuesto recordar lo que aprendí de pequeña en el manejo del ganchillo, y aplicarme en el aprendizaje del amigurumi, que es una técnica de origen japonés que consiste en tejer a crochet pequeños animales o muñecos. El punto que se utiliza es el punto bajo, el segundo que aprendes después de la cadeneta, y con un poco de atención y otro poco de paciencia consigues descifrar lo más complicado, los patrones.

Investigando por internet encontré blogs de crafts maravillosos de auténticas artistas como Rebusca que te gusta, we love crafts, misako mimoko y por supuesto, Chuculeta con ratón, y animada por sus preciosos trabajos, me decidí a aprender con lo que más a mano tenía, que lamentablemente no es mi madre, una artista de las agujas que vive en otra ciudad, sino los tutoriales. El que más me ha enseñado es el de la artista del amigurumi Cosas de Chu, un manual muy sencillo de seguir que además es precioso, la maquetación y el diseño son chulísimos y tienen un trabajo de la pera! ¡qué gente más maja hay por el mundo, claro que sí! Aquí su Curso básico de amigurumi. Si prefieres verlo en vídeos, puedes probar aquí, en la página de Gancho y agujas.

“En este punto” es donde aparto al resto de mis aficiones y con el empuje del principiante me embebo tejiendo hasta que no hay luz y me pican los ojos, tarde y noche, tejiendo y destejiendo hasta que consigo pieza a pieza esta cursilada de conejito que me tiene robado el corazón.

Embravecida con el resultado, un alegre conejito verde con ojos de gamba y sonrisa manga, desoigo al desaliento (y al resto de mis aficiones) y navego por internet hasta el desembarco en la página del patrón definitivo, el simpático gato de crafting japanese, cuya confección confirmaría si tengo paciencia para esto, o soy flor de un día. ¿Quieres saber cuál fue el resultado?

Vayamos por partes:

Cada miembro se teje por separado, se rellena de algodón o lana y se cosen al cuerpo. Recordé que de pequeña me ponían de súperbuen humor los saquitos de tela con lavanda dentro, por eso compré en la herboristería espliego seco para mezclarlo con el relleno y que el gatito oliera a campo. Estoy tan contenta con el resultado que pienso repetir para regalárselo a mis embarazadas más cercanas. El resultado es un muñeco más o menos bien tejido, pero sobre todo muy expresivo y tierno, porque creo que transmite la energía con la que lo he hecho.

Estos dos son los culpables de que hoy, no haya libro, ¡les perdonamos! A todos aquellos blogs que amablemente comparten sus tutoriales, fotos, patrones y trucos, ¡muchísimas gracias!

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