Hoy a media mañana estaba ordenando el cuarto cuando O me ha llamado desde el sofá y por el tono, no se, pero he intuido que no era una buena noticia. Al preguntar ¿qué ha pasado?, la respuesta ha sido “que Ángel González ha muerto”.

Apenas leo poesía, de vez en cuando una antología de poesía española del siglo XX editada por Istmo que me compré hace mil años en la Feria del Libro de Madrid, y que, milagrosamente, siempre que hojeo, me descubre algún verso que tiene que ver con mi estado de ánimo del momento y me da ánimo y es un aliciente, y es como los boleros cuando estás desenamorada, que una se piensa que habla de ella y sólo de ella y no es así, pero qué más da. Ahora no tengo ese libro, me lo pidió mi madre, sólo diré que de ella no he heredado el gusto por la lectura, lógicamente al pedirme el libro, sólo pude decir “claro”.

portada.jpg El libro es éste, por si alguien está pensando en comprarse una antología, es la que yo recomiendo…

Pero en cuanto a poetas concretos, al único al que de verdad he leído, ha sido a Ángel González. Llegó a mi vida de la mano de algún exnovio más o menos sensible, que lo mejor que dejó en mí fue el gusto por este poeta, que me llegaba como ningún otro dentro, y yo no sabía porqué, pero durante una temporada hizo que tuviera el mismo ansia por leer sus versos que otros sienten por las novelas sobre catedrales. Y llegó a mí Palabra sobre palabra, y me aprendí de memoria el Inventario de lugares propicios al amor (¡qué alegría cuando me crucé con este poema en un vagón de metro!, pegado a la pared, como un espejo mágico) y compré la antología personal publicada en Visor A todo amor, enriquecida con un cd en el que el propio Ángel González recita con voz de doblador de cine clásico: Son las gaviotas, amor. Las lentas, altas gaviotas.

Podéis leer su intensa biografía y obra en un montón de páginas y en la wikipedia, yo os ofrezco estos versos del Tratado de urbanismo (1967), el clásico Inventario de lugares propicios al amor. No te quedes sólo con estos, sigue leyendo hasta saciar tu sed de poesía, si es que la tienes. Si no, algo bonito leerás, seguro:

angel_gonzalez.pdf