Ha terminado una semana infinita con una mezcla de melancolía y alivio. El curso finalizó el viernes en un sprint final Salamanca-Madrid a las nueve de la noche, algunos alumnos cogían su avión a las doce, hasta el último momento corriendo. Los despedí viéndolos ligeramente más flacos que hace un mes y es lógico: Han invertido energía en este curso como para iluminar la torre Eiffel, ¡y yo me incluyo!.

Demos la bienvenida al fin de semana con un aperitivo de zumo de tomate mientras se calienta el aceite de la fondue. Un cómic de Nick Furia y buen humor.

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El día que me contaron que el cóctel de zumo de tomate preparado, el bloody mary sin vodka, se llama virgin mary, empecé a tomarlo en copas de martini.