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Hace unos días acompañe a O a la librería Estudio en escarlata, especializada en novela negra, policiaca, terror, ciencia ficción y fantasía en general. Estaba buscando “Atracadores” de Carles Quílez. Como no lo tenían, lo encargó y se llevó “Mala vida“, del mismo autor. Si el primero son historias sobre las bandas que han atracado en Barcelona en los últimos 25 años, el segundo resume otras siete sobre crímenes y criminales que han marcado toda una época de la delincuencia en nuestro país. Hoy nos hemos puesto guapos para ir a recoger el pedido pero ah, despiste el nuestro, la librería está cerrada porque el personal atiende hasta el 15 de junio en la feria del libro de aquí, de Madrí.

Mi madre guarda en casa un tesoro de aquellos que, cuando los encuentras, no puedes dejar de pensar en ellos durante días. Y es que mi tía T hace muchos años que trabaja en una fábrica de telas, y lleva otros tantos dándonos sacos y sacos de telas de todos los colores, texturas, estampados, géneros y aprestos posibles. Abundan los piqués: de canutillo, de celdilla, las panas y la gabardina de algodón. Es un tesoro en toda regla.

El finde pasado me traje unos cuantos retales para tener material con el que comenzar un par de proyectos que tengo en mente. Uno de ellos es una especie de tapete o centro de mesa, hecho con yoyós de tela. Cuando lo tenga más avanzado lo enseñaré, pero mientras aquí va una muestra de cómo va la cosa: 

Por si os animáis, aquí os dejo un tutorial de cómo hacer los yoyós de tela. Son insultantemente sencillos de hacer y bien decorativos.

Me quedo embobada planchando y ordenando las telas, me ocurre como a Laura de PeSeta, a quien según leí una vez en una entrevista, trastear con retales bonitos le pone automáticamente de buen rollo.

«Mujeres deformes y animales deformes eran lo que exhibían. Vacas de seis patas o dos colas, como nacen de vez en cuando. “Eso atrae siempre a la gente”, dijo el pintor. “Una mujer con dos narices, ¡imagínese!”»

 Thomas Bernhard, Helada

Tiene buena pinta, ¿verdad?

Diógenes fue un filósofo de la escuela de los cínicos, en la época de Aristóteles, que se hizo popular por preconizar un modo de vida austero y renunciar a todo tipo de comodidades. Vivía apostado en una esquina de una calle, dentro de un tonel, despojado de todo lo material, hasta el punto de que llegó a deshacerse de su escudilla cuando vio a un joven beber agua en el hueco de las manos. También dicen que era bastante gandúl, que envidiaba y cantaba las virtudes de los perros, que comía carne cruda y se masturbaba en público, y que escribió libros a favor del incesto y el canibalismo, pero yo no he podido contrastarlo, claro que lo anterior tampoco.

Por eso no entiendo muy bien la ironía de llamar “síndrome de Diógenes” al desorden de comportamiento. No está bien hacer bromas con patologías, vale, pero es que lo nuestro ya es de risa. Por separado O y yo ya aportábamos a la relación una potencial inclinación a acumular objetos; una vez juntos comprobamos día a día que entre entre dos se puede llenar una casa y un polideportivo, sólo con cosas. Y muchas de ellas, de la calle, que es un filón. Con relativa frecuencia volvemos a casa con hallazgos como ¡ESTOS DISCOS QUE NO QUIERO PARA NADA, QUE NI TENGO TOCADISCOS, QUE ESTÁN SUCIOS, QUE NO ME SIRVEN MÁS QUE PARA ESTORBAR, Y QUE AÚN ASÍ, ME SUBÍ A CASA!

¿Qué íbamos a hacer?¿Dejarlos ahí tirados?, a lo mejor algún día nos sirven para algo…y además, las portadas son tan, tan divertidas… 

 Una vez en casa perdimos el tiempo jugando a ser interioristas e hicimos pruebas para integrar el sorprendente disco “Los tres de Navarra y Pury”  en nuestra decoración de estilo más bien juvenil.

Todo para terminar el día haciendo el payaso, a carcajadas, y celebrando el remix del único hit de Pedro Marín, quien inexplicablemente está más joven que antes. “Aire, aaaa, soy coomoelairee aaa, pegadoa tíiii”. 

Estoy very into it, vamos, que ya tengo un minimáster en literatura contemporánea danesa debido a que en el trabajo ha tocado organizar para el Centro de literatura danesa, unos encuentros con alguno de los autores que han publicado últimamente en España. El motivo es que el año pasado se tradujeron 20 novelas del danés al español, un número inusualmente alto para un país en el que viven poco más de cinco millones de habitantes, eso hay que celebrarlo, o por lo menos, comunicarlo :). En noviembre se celebrará la segunda parte de los encuentros, con la asistencia de otros tantos autores y ésta vez sí, prometo avisar con tiempo :/

Hoy he comenzado a leer uno de los libros que se presentaron, La isla de Odín, de Janne Teller (Maeva), ya os contaré. Como al final se ha quedado buena tarde, he pensado que podría ser agradable ir a una terraza tranquila a comenzar la lectura. Siempre olvido que en mi barrio los hosteleros tienen predilección por montar las mesas en primera línea de carretera (de tres carriles).

Pero entonces es cuando Tarta! se recompone desafiando el cemento gris, desenfunda su arma secreta ante el ataque de la contaminación y el ruido, y se encara tras su escudo letal, su libro: ¡la imaginación nos teletransportará muy lejos de aquí!

Atrás, o ya verás como la letra con sangre entra, ¡Ja!

En vista de que en la calle hoy no había manera comenzar a leer el libro como se merecía, O y yo regresamos a casa vía Rodilla. Después, fue muy divertido montar en casa un set de lectura homenaje a los dioses nórdicos, nos quedó una historia un poco pop, ¿verdad?

Esta foto me hace bastante gracia porque tengo sonrisa como de Lily Allen chuza en Cannes, je je. (un poco de perez hilton siempre anima el cotarro, ñe-ñe)

No se quién inventaría esa expresión intraducible, pero yo creo que fue una mujer. No hay cosa peor que esos días en los que una se siente como si se hubiese peinado con una loncha de beicon. Y el día continúa que es la juerga en la oficina, y no das abasto, y vas al dentista y además entras jadeando porque el autobús ha llegado tarde, y el día inexplicablemente no mejora, al contrario, sales de la consulta con un boquete intermolar level two, y un empaste provisional, todavía no se ha ido el efecto de la anestesia y ya sientes con la lengua que tienes bolitas de empaste provisional entre las encías, y hasta dentro de quince días no vuelves a tener consulta. Y sólo tienes ganas de llegar a casa para meterte en la ducha con tu loncha de beicon en el pelo y mordisqueando el algodoncito del empaste provisional.

No conseguí concentrarme en la lectura, y mira que son divertidas las “Hazañas del Capitán Carpeto“, de Rafael Reig…

 Un libro de superhéroes merece un marcapáginas ad hoc. Una pregunta, ¿todo el mundo escoge el marcapáginas más adecuado para cada libro, o soy sólo yo?

 

Me gusta mirar páginas web de manualidades porque me ponen de buen humor y casi siempre encuentro alguna idea o proyecto de reciclaje con el que dar salida a las telas, papeles, botones, abalorios, etc, que conviven con nosotros. En una bonita página encontré este tutorial para convertir las revistas de papel cuché, en vistosos recipientes tipo bol con la ayuda de unas tijeras y pegamento Imedio. En mi caso utilicé el Cuore Estilo, que lo tenía más visto que el tebeo, pero me daba nosequé tirarlo. Lo mismo lo envío a la redacción de la revista por si les apetece hacerse unos tiestos. De todos modos, utilicé las páginas del principio, las de sugerencias de shopping; no me apetecía utilizar los Aarrgs como materia prima, ten en cuenta que la maceta iba a albergar mi violeta africana.

 

Sobre todo en las concurridas estanterías de esta casa. M ha hecho limpieza en el piso y ha donado a la biblioteca O&Tarta casi cuarenta títulos de una colección de novelas de ciencia ficción que perteneció a un profesor que hoy agota sus días leyendo en un sillón y que ha prohibido que entre luz natural en casa. Rarezas aparte, en el lote hay varios títulos de la mítica colección Ciencia ficción de la editorial Ultramar, otros sueltos de la Biblioteca de Ciencia ficción, de Orbis, y muchos títulos sueltos, algunos inquietantes, como “Nuestros antepasados, los extraterrestres”, cuya bizarría merece un post para él solito.

Me gustaría creer que voy a tener suficiente tiempo como para leer alguno de los títulos más atractivos, que no son pocos, pero miro la pila de libros pendientes, y no me lo creo ni yo. No se qué hacer con ellos, me daría pena no darles uso. He pensado en donarlos a la ciencia, o en darlos en adopción a los de Microsiervos, pero no estoy segura qué hacer con ellos. ¿Alguna idea?

P.d. Readman, he colocado en un lugar visible El mono desnudo, del que comentaste el otro día…:)

Escribo desde el Centro Internacional de Tecnologías Avanzadas para el medio rural (a.k.a. CITA),  en Peñaranda de Bracamonte, asistiendo al curso “Los clubes de lectura, de la mesa camilla al blog”, donde aprenderé un montón de truquis del almendruqui para manejarme con soltura entre el denso, boscoso y abarrotado mundo de los blogs. Especialmente aquellos enfocados a la lectura.

Gracias a todos los que me visitáis de vez en cuando porque la oferta es amplia, y lo que ofrece servidora, más bien limitadito. Sois muy majos 🙂

Hoy B ha decidido que había llegado el momento de devolver a 451 Editores las cajas de los libros de promociones pasadas, y han salido ¡siete! cajas completas de títulos, siete. Nos ha dicho que si queríamos alguno y A, lectora de apetito pantagruélico, ha tenido el bonito detalle de escoger para mí los que a ella más le gustaron. Confío en su paladar. El caso es que dicen que el saber no ocupa lugar y yo tengo algo que decir al respecto…que a este paso voy a tener que irme a vivir a un polideportivo, que tengo que hacer auténticos malabarismos para tener ordenadas las estanterías.

Lo que yo te diga, malabarismos me toca hacer. La verdad es que me quejo porque quiero, en realidad, doy saltos de contenta con mi síndrome de Diógenes cultural.

Como en otras ocasiones ya he cantado las bondades de 451 Editores, hoy tan sólo ennumeraré unos títulos variados, veamos qué canapés ofrece esta surtida bandeja: Los principios activos, de Julio Fajardo (¿te interesan los libros de autoayuda? tal vez deberías leer éste de autoagravio), Re: Tragedias y Comedias de Shakespeare (divinas portadas), Re: Artículos de Larra (colabora entre otros, mi admiradísimo Pablo D´Ors), Carreras delictivas, de Juan Sebastián Cárdenas, El libro, de Zoran Zivcovic, El último cigarrillo de Bruno Preisendörfer, y la joya ilustrada 451zip. Libro de amor.

¿Quieres que te preste alguno?

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