Antes, cuando salía más y eso, siempre decía que yo era salvaje, pero poquito, porque a pesar de la juerga, terminaba yéndome a casa la primera. El libro que estoy leyendo es la biografía del grupo español de los sesenta Los Salvajes, cuyos discos recopilatorios escucho sensiblemente más que los demás. Son muy animados y yeyés, perfectos para bailotearlo mientras haces la cena. Su historia también es peculiar, y en su época, parte del encanto residía en que escandalizaban a los mayores. Escandalizar por llevar flequillo, jerseys de rayas, pelo larguito…el mismo grado de escándalo que sufren algunos adultos de ahora con las pintas de Juani de muchas chavalas, el patrón se repite, ¿nos escandalizaremos también nosotros de cómo visten los jóvenes, llegada una edad?.