No se quién inventaría esa expresión intraducible, pero yo creo que fue una mujer. No hay cosa peor que esos días en los que una se siente como si se hubiese peinado con una loncha de beicon. Y el día continúa que es la juerga en la oficina, y no das abasto, y vas al dentista y además entras jadeando porque el autobús ha llegado tarde, y el día inexplicablemente no mejora, al contrario, sales de la consulta con un boquete intermolar level two, y un empaste provisional, todavía no se ha ido el efecto de la anestesia y ya sientes con la lengua que tienes bolitas de empaste provisional entre las encías, y hasta dentro de quince días no vuelves a tener consulta. Y sólo tienes ganas de llegar a casa para meterte en la ducha con tu loncha de beicon en el pelo y mordisqueando el algodoncito del empaste provisional.

No conseguí concentrarme en la lectura, y mira que son divertidas las “Hazañas del Capitán Carpeto“, de Rafael Reig…

 Un libro de superhéroes merece un marcapáginas ad hoc. Una pregunta, ¿todo el mundo escoge el marcapáginas más adecuado para cada libro, o soy sólo yo?