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No. Lo que toca es VERANO. Para unos verano es playa, para otros montaña, otros viajan lejos, los hay que van a la piscina que más cerca tienen, muchos pasan las tardes en terrazas tomando horchata. Leer hasta que no hay luz, hacer ganchillo a la fresca, pasear en bici cuando cae el sol. Ha llegado el momento, ¡vacaciones!

¡Vacaciones para hacer lo que nos gusta!

Y cuando llegue el otoño…

Y con estas fotos que barruntan diversión e invitan a disfrutar de la vida, me despido no sin presentaros  estos dos libros que me acompañan: El diablo de los números, de Hans Magnus Enzensberger, en su edición número 26 en Siruela y con un montón de ilustraciones chulas dentro. Comparte maleta con un primo mayor: “Cómo construir una máquina del tiempo”, del físico Paul Davis, “una reflexión desde la física sobre los conceptos de pasado, presente y futuro que se manejan en la vida diaria”, a partir de otoño en vuestra librería favorita gracias a 451 Editores.

¡Feliz verano a todos!

Tengo que reconocer que este año (con la boda en ciernes y sus múltiples gastos asociados, mjem) estoy súper ahorradora, hace semanas que no piso un H&M y las rebajas apenas las he catado, en la Feria del libro sólo compré para los demás, hace que no salgo un montón y las aficiones adquiridas recientemente son baratitas: con un ganchillo y un ovillo tengo para rato. Soy una mujer económica, y está bien recordarlo para de vez en cuando premiarme por ello con un par de caprichos y no sentirme nada culpable. Porque salí en la bici con O a investigar barrios nuevos y no se cómo terminamos en una Casa del libro que está por el barrio de Salamanca y aunque yo sea más de librería pequeña, tuve un momento blandito e hice justicia poética con mi estantería añadiendo dos títulos muy deseados por distintos motivos:

“Sin noticias de Gurb”, de Eduardo Mendoza, porque de ese autor sólo he leído columnas y estupendas reseñas y es un nombre esencial en la literatura española viva, me daba secreta vergüenza cuando alguien hacía referencias a este libro y yo sin leerlo, gulp, ni éste ni La verdad sobre el caso Savolta, ni La ciudad de los prodigios, ni La aventura del tocador de señoras, ni nada. Además está ambientado en mi ciudad política, Barcelona. Había otros títulos de Mendoza en edición de bolsillo, pero yo quería empezar por este título, ya os contaré. ¡Qué ganas!

Y el segundo regalito es el libro que con más entusiasmo he esperado leer desde el descubrimiento de “Las andanzas del impresor Zollinger”, de (me inclino) Pablo D´Ors. Como ya he recomendado y prestado con pasión ese libro siempre que he tenido oportunidad, no me pongo pesada, (es la historia más hermosa que he leído en años, de las que te acompañan durante todo el día como el gusto de un caramelo de piñones, no cuento nada para que sea sorpresa cada renglón, cada giro. La novela perfecta erguida sobre el definitivo hallazgo narrativo, el que hace que una historia se sujete y sea sólida: un hombre que quiere ser impresor). Vaya, dije que no hablaría de nuevo de ese libro, difícil promesa….¡Un libro que te hace ser feliz durante su lectura, cómo no detenerme a recomendarlo de nuevo!

Tras esta extensa introducción, os hacéis a la idea de la alegría con la que hojeé el que ya era mi ejemplar de Lecciones de ilusión…

Pablo D´Ors te gustará si te gusta Milan Kundera o Robert Walser, pero también si sabes que te gusta leer y tener la sensación de que el autor describe con la claridad y pureza de un cristal, sentimientos que a veces precisamente por sencillos, son los más complejos de expresar.

Me había propuesto recordar lo que aprendí de pequeña en el manejo del ganchillo, y aplicarme en el aprendizaje del amigurumi, que es una técnica de origen japonés que consiste en tejer a crochet pequeños animales o muñecos. El punto que se utiliza es el punto bajo, el segundo que aprendes después de la cadeneta, y con un poco de atención y otro poco de paciencia consigues descifrar lo más complicado, los patrones.

Investigando por internet encontré blogs de crafts maravillosos de auténticas artistas como Rebusca que te gusta, we love crafts, misako mimoko y por supuesto, Chuculeta con ratón, y animada por sus preciosos trabajos, me decidí a aprender con lo que más a mano tenía, que lamentablemente no es mi madre, una artista de las agujas que vive en otra ciudad, sino los tutoriales. El que más me ha enseñado es el de la artista del amigurumi Cosas de Chu, un manual muy sencillo de seguir que además es precioso, la maquetación y el diseño son chulísimos y tienen un trabajo de la pera! ¡qué gente más maja hay por el mundo, claro que sí! Aquí su Curso básico de amigurumi. Si prefieres verlo en vídeos, puedes probar aquí, en la página de Gancho y agujas.

“En este punto” es donde aparto al resto de mis aficiones y con el empuje del principiante me embebo tejiendo hasta que no hay luz y me pican los ojos, tarde y noche, tejiendo y destejiendo hasta que consigo pieza a pieza esta cursilada de conejito que me tiene robado el corazón.

Embravecida con el resultado, un alegre conejito verde con ojos de gamba y sonrisa manga, desoigo al desaliento (y al resto de mis aficiones) y navego por internet hasta el desembarco en la página del patrón definitivo, el simpático gato de crafting japanese, cuya confección confirmaría si tengo paciencia para esto, o soy flor de un día. ¿Quieres saber cuál fue el resultado?

Vayamos por partes:

Cada miembro se teje por separado, se rellena de algodón o lana y se cosen al cuerpo. Recordé que de pequeña me ponían de súperbuen humor los saquitos de tela con lavanda dentro, por eso compré en la herboristería espliego seco para mezclarlo con el relleno y que el gatito oliera a campo. Estoy tan contenta con el resultado que pienso repetir para regalárselo a mis embarazadas más cercanas. El resultado es un muñeco más o menos bien tejido, pero sobre todo muy expresivo y tierno, porque creo que transmite la energía con la que lo he hecho.

Estos dos son los culpables de que hoy, no haya libro, ¡les perdonamos! A todos aquellos blogs que amablemente comparten sus tutoriales, fotos, patrones y trucos, ¡muchísimas gracias!

Pero nos quedan sus canciones. Sergio Algora, el cantante y poeta murió ayer en Zaragoza a los 39 años. Padecía del corazón, más o menos todos lo sabíamos, pero no hay derecho a que se le haya tenido que parar tan pronto. No se si alguna vez habéis escuchado alguna canción de su primer grupo “El niño gusano”, yo me las sé todas. Las letras son mágicas, surrealistas, te hacen bailar poesía. En este enlaces podéis leer su biografía, los libros que escribió y los temas que cantaba, éste es su blog en clubcultura. Yo sólo quería contaros que es una noticia muy triste, si ya lo conocíais sabéis a qué me refiero, y si no, esta lamentable ocasión es un buen momento. Dudo que encontréis grupo más original o que os provoque esa inquietante curiosidad que se siente al entrar en un anticuario. El hombre bombilla, la chica que salió de la tarta, un pelícano con ruedas, la reina mofeta, un dado con la palabra hoy en cada lado, Mr. Camping, el escarabajo más grande de Europa Mme. Dos Rombos…esas son sus criaturas.

Las hay siniestras, El fabricante de alas de mariposa, divertidísimas, Conde Duque, raras, Soy rusa señor (bueno, raras raras en realidad todas), románticas, Ciempiés y por supuesto, modestamente famosas, La mujer portuguesa.

Colgaría una foto con el ejemplar que me regaló M hace años de “Otro rey, la misma reina”, pero no encuentro la cámara. Os dejo unos vídeos y los enlaces por si os apetece. Y un consejo: como dijo ayer P, la mejor manera de disfrutarlo es sola, cantando a pleno pulmón las canciones. Joooo….qué pena…

No, ninguno de nosotros estamos hechos con frío.

He encontrado este especial en el programa Sputnik sobre El niño gusano, salen super jovencitos. Joooo…qué penaaaa…

Tus piernas son mi hermana, me siento bien con ellas, con todas las estrellas ya metidos en harina.

Debería, pero no suelo leer mucho en inglés, lo poco que leo son libros infantiles en plan “The wizard of Oz” o lo que sea de Roald Dahl. Y cuando lo hago, es sospechosamente en verano. A lo mejor es que queda algo en mi subconsciente de los largos julios y agostos de estudiante cuando iba a Londres a hablar de todo menos inglés, puede ser. El caso es que con este solito estival, lo que apetece es coger la bici, meter en la mochila un jugososo melocotón, un buen libro y hala, a dar vueltas por cualquier parque, por ejemplo el de Juan Carlos I en Parque de las naciones. Si no tienes bici, ¡allí te la prestan! y si la tienes, ¿sabías que los fines de semana puedes meter la bici en el metro y llevártela puesta?

Me costaría bastante leer un libro infantil de Roald Dahl sin las ilustraciones de Quentin Blake, cuyos dibujos encajan como anillo al dedo con esas historias con niños protagonistas y adultos malvados y feos. Hace años vi en la Biblioteca Nacional una exposición montada por el Brittish Council llamada “The magic pencil”, sobre ilustradores de cuentos británicos. Pude ver a un palmo de mis narices dibujos originales de éste y otros autores; tengo por seguro que si un día me lo puedo permitir, me compraré alguno. Os dejo aquí el enlace a su web, merece la pena darse un paseo por ella.

Llevo pidiendo a mis cercanos una pareja de periquitos los últimos 5 reyes y 5 cumpleaños, y nada, y sentía que esos periquitos me los tenían que regalar, que no valía con comprármelos yo. Excusas de lo más peregrinas (¿quién te los va a cuidar cuando no estéis? ¡ensucian mucho! aturden con tanto pío pío) pero de periquitos nanay. La guinda la puso mi madre este año cuando empezó a sugerir lo de que nos animemos a por los niños, y por ahí ya no paso: soy adulta para tener un niño, pero no para cuidar una pareja de periquitos, ¡vamos hombre! Menos mal que mis compañeras de trabajo atendieron mis súplicas y tuvieron el salero y la buena idea de regalarme sendos pajaritos por mi cumpleaños, qué majas. ¡Soy feliz! Con ustedes, Cornelia con vestidito amarillo y pistacho, y Piticli, de azul y azabache.

Ella se llama Cornelia porque sus colores me recuerdan a la portada de “Corazón de tinta”. Y él Piticli porque…¿sabes quién es Enjuto Mojamuto? pues por eso.

¡Yo le cuidaré mejor que Enjuto, M, que se que los compraste con mucha ilusión!

Actualización: Releyendo esta entrada, me están entrando ganas de releer el cómic “Psiconautas”, de Alberto Vázquez (Astiberri), la melancólica historia de un pajarito que no me digas porqué recuerda a Nacho Vegas, una romántica ratita de orejas tristes, y la difícil y hermosa tarea de vivir.

¡Ya lo creo que se nota! Me he quitado el tema “Fresh bananas” de encima (ha hecho su servicio pero desde el principio me parecía algo cursi), he escogido uno más ligero, perfecto para el tiempo que vamos, y tachán, cabecera nueva. Esta fuente tan “Embrujada” la he encontrado en la página dafont.com, que es una mina. Gracias por los comentarios, necesitaba un cambio de imagen urgente, no tanto porque el otro no me terminaba de convencer, sino porque motiva a seguir escribiendo con entusiasmo. A veces da pereza mantener el blog, no todos los días se siente una con ganas o imaginación para escribir, y son los comentarios y las pequeñas cosas lo que alimentan las páginas personales, ¿no creéis?.

Aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid, y que un vestido nuevo siempre alegra el cuerpo a una, hete aquí una estupenda oportunidad para hablar de la preciosa edición ilustrada que tiene Nórdica Libros del clásico de Herman Melville, “Bartleby, el escribiente“, ilustrado por el Premio Nacional de Ilustración 2005 Javier Zabala. Hablamos de una historia escrita a mediados del S. XIX que no envejece ni lo hará, porque la sentencia de tres palabras “preferiría no hacerlo” es imperecedera. Cada vez que leo ese relato envidio al insurrecto asalariado, cerrado en banda a dar explicaciones, la resistencia pasiva que le hace compacto como un ejército ordenado en batalla y que con su tozudez anima a estar en su bando. No se puede ir por la vida sin haber leído este relato.

La página de la editorial está diseñada con buen gusto y sentido común. Ofrece amplia información de sus libros y utiliza recursos promocionales realmente atractivos y útiles para el lector: presentaciones en vídeo, posibilidad de descargar las primeras páginas, o información precisa de las características de la edición (tamaño, papel, encuadernación…). Ya hablé de ellos en otra ocasión y viendo el buen gusto que tienen en su oficio, ¡seguro que lo hago a menudo!

La jornada intensiva es una bendición de dos meses al año. No sólo da tiempo para leer hasta que los párpados se relajan y caen en busca de una siesta de antología, también aprovecho la luz para hacer ganchillo y hasta collares. Con ustedes, mi primera labor (acabada) a ganchillo, lista para regalársela a M.

Bueno, por algo se empieza, ¿no?

Ayer por la tarde envié por correo un regalo a mi prima V. Soy la lectora voraz que soy, en parte gracias a los largos veranos que pasábamos juntas. De pequeñas ambas leíamos muchísimo, durante horas, veranos enteros, libros y libros, estoy segura de que el hábito se fraguó en esas infinitas noches leyendo en silencio. Ahora nuestros veranos apenas son unos días juntas y me consta que ella ya no devora libros con tanto apetito. Uno de sus favoritos era “El diario de Ana Frank”, por eso para despertar sus ganas le he enviado uno que espero le guste, “Yo soy Ana, dijo, Ana Frank”, de Jacqueline van Maarsen (Marenostrum). La autora fue amiga de la adolescencia de Ana Frank, destinataria de muchas de las cartas del libro. Ella se pudo salvar porque su madre era cristiana y huyó a Francia. Allí trabajó como encuadernadora y mantuvo una estrecha amistad con Otto Frank, ella era el único recuerdo vivo que a ese hombre le quedaba de su hija Ana y la vida anterior. Hace un par de años se animó a escribir esta autobiografía histórica: sus recuerdos anteriores a la guerra en una familia acomodada, el desplome al negro pozo bajo la bota nazi, y su amistad con Ana Frank, quien según ella, era bastante mandona. Tuve la suerte de acompañarle a ella y a su marido durante la promoción del libro en España, es una mujer generosa y vital con un pasado que asusta sólo de pensarlo.

Portadita por aquí…

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