Debería, pero no suelo leer mucho en inglés, lo poco que leo son libros infantiles en plan “The wizard of Oz” o lo que sea de Roald Dahl. Y cuando lo hago, es sospechosamente en verano. A lo mejor es que queda algo en mi subconsciente de los largos julios y agostos de estudiante cuando iba a Londres a hablar de todo menos inglés, puede ser. El caso es que con este solito estival, lo que apetece es coger la bici, meter en la mochila un jugososo melocotón, un buen libro y hala, a dar vueltas por cualquier parque, por ejemplo el de Juan Carlos I en Parque de las naciones. Si no tienes bici, ¡allí te la prestan! y si la tienes, ¿sabías que los fines de semana puedes meter la bici en el metro y llevártela puesta?

Me costaría bastante leer un libro infantil de Roald Dahl sin las ilustraciones de Quentin Blake, cuyos dibujos encajan como anillo al dedo con esas historias con niños protagonistas y adultos malvados y feos. Hace años vi en la Biblioteca Nacional una exposición montada por el Brittish Council llamada “The magic pencil”, sobre ilustradores de cuentos británicos. Pude ver a un palmo de mis narices dibujos originales de éste y otros autores; tengo por seguro que si un día me lo puedo permitir, me compraré alguno. Os dejo aquí el enlace a su web, merece la pena darse un paseo por ella.