Vivimos de alquiler en una casa que no podríamos permitirnos comprar, entre otras razones por que es enorme, está en Chamberí, y la dueña no vende ni un sólo piso de los edificios que le pertenecen. Así que hoy por hoy hipoteca no tengo, pero se conoce que anida una pulsión dentro de mí que me empuja a enfangarme en proyectos que tardaré siglos en terminar, durante los que amaré y odiaré a partes iguales la hora en que me metí en tamaños jardines.

Lo de siempre, en una revista de ganchillo que compré durante la lunita de miel, ví una manta que me enamoró a primera vista (¡qué luz, qué colorido, qué fotografía, cómo me hacen esto!)

Portada revista ganchillo japonesa

Manta japonesa de hexágonos a ganchillo

Aquí los esquemas, por si alguna valiente se ve con ganas:

Esquema hexágono ganchillo Distribución de los hexágonos

Como los esquemas de estas revistas da un poco igual en el idioma que estén, entendido uno, entendidos todos, y además los hexágonos no son especialmente complicados, escogí con entusiasmo los colores y me puse manos a la obra allá por…¿noviembre?. Y ahora en esas ando, unas semanas tejo más, otras me hago la longuis y hago como que no la veo, otras vendo a mi madre la idea como un “proyecto conjunto, madre e hija tejiendo al amor de la lana” (y no consigo que suene sincero) y otras le hago fotos y lo cuelgo aquí, para escarnio público…

Proyecto manta hexágonos

detalle manta hexágonos ganchillo

Y en estas andamos, entretanto ya he acabado amigurumis de proporciones más abarcables, y pequeños bordados en mantelitos. Ya me he quitado los intereses, ahora como quien dice ya estoy amortizando capital. Quién me mandará a mí , pero en fin, no aprendo. Seguro que queda preciosa…