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Ayer fue un día de la pera de completo, me levanté con un cuerpo de hacer cosas que no veas, y ya lo creo que lo aproveché, sobre todo para cocinar. Mi querida amiga M me trajo de Canadá lo que le había pedido: un bonito frasco de Sirope de arce, y como había visto hace poco en el blog de La cocina de lechuza una receta estupenda de pancakes americanos,  me desperté soñando con esas tortitas. (Es lo que tiene el embarazo, dormir y soñar con comida, y comer y soñar con una súpersiesta), así que aún en pijama, me puse pimpan con la sartén y O y yo desayunamos como auténticos marajás. Las primeras tortitas quedaron un poco chufas, pero según iba friendo, le cogí el tranquillo y no será la última vez que las prepare.

Pancakes con sirope de arceTras hacer la compra semanal de turno, bajamos al recién inaugurado Teatro del Canal, que está junto a casa y tiene una terraza para tomar bitter kas y esas cosas sin alcohol que no sabía que me gustaban, y disfrutamos bastante del lugar, hasta que llegó la cuenta y vimos que nos habían clavado una cantidad de euros desproporcionada. Nos hicimos unas fotos y nos despedimos con cariño de la camarera con la confianza absoluta de que pasará un tiempo bastante largo hasta que nos vean de nuevo por allí, si es que volvemos a pagar ese disparate por dos refrescos.

Mientras O leía la prensa, yo leía Chiquita, la novela que ganó el año pasado el premio Alfaguara de novela y que relata las curiosas aventuras de Espiridiona Cenda, una liliputiense que vivió a comienzos del S. XX y vivió una vida curiosísima en la que se dedicó a ser una mega estrella del espectáculo en América  y Europa. La novela  es entretenida,  pero es de las que empiezan de maravilla y luego no ves el momento de terminar. La recomendaría de no ser por esa afición de algunos autores por alargar los libros  hasta que pesan kilo y mitad y tienes que saltarte capítulos enteros de guarnición, con la rabia que da eso.

Chiquita, premio Alfaguara 2008

Por la noche C (o la P, como también se le llama) celebró su cumpleaños con un FIESTON de los que hacen historia. C es de esas personas que son un imán para la gente estupenda, así que allí se reunió una selecta muestra de lo mejor que te puedes encontrar por la vida. Pincharon dos Djs que son de lo mejorcito de Madrid, hubo disfraces de Celebrities (O fue de Stephen King y yo de Anni Frid Lyngstad, la castaña de ABBA) y allí les dejamos bailando como malditos una vez que me bebí cuatro cervezas sin y dos zumos. Como la nobleza obliga, me hice cargo de la tarta: tenía que ser algo delicioso, algo que guste a todo el mundo y que se pueda comer incluso cuando llevas varias copas y no está el estómago para tartas. Pero ahí estaba yo, de premamá en prácticas con esta receta y mi “come algo mujer, que si no luego te sienta mal el garrafón” y de la tarta no quedó ni el plato.

Con todos ustedes, la quesada triunfadora que gusta al grande, al chico, al que no le gusta el queso y a todo quisque en definitiva: La QUESADA DE RECHUPETE QUE SE HACE SOLA:

Ingredientes:

500 gr de queso de Burgos (cómo no!)

4 huevos

2 yogures naturales

2 medidas de yogur de azucar

1 medida de yogur de harina

100 gr. de mantequilla.

Se bate todo y se  vierte en un molde engrasado y enharinado de estos desmontables. Al horno precalentado a 180º unos 45 minutos. Apagar el horno, abrir un poco la puerta para que se vaya enfriando sin que se asuste y ya está. Ayer como era festivo le añadí unas almendras crudas y unas pasas de corinto, por variar un poco. Esperar a que se enfríe y sentarse a escuchar los piropos.

Sant Jordi en Madrid 2009

Feliz San Jordi, feliz día del libro.

Soy fan confesa de la ensalada César, que conocí en mis primeros viajes “al extranjero” como Caesar salad, y tras un par de equívocos aprendí que se pronunciaba algo así como “síisar salad”. En la wikipedia se explica que la receta fue creada por un tal César Cardini, y como la historia de la ensalada me resulta curiosa, os hago un cóntrol c-cóntrol v:

“Existen muchas versiones respecto al origen de la Ensalada César. La más conocida y comunmente aceptada es que la ensalada fue creada por un chef mexicano de origen italiano llamado César Cardini. Cardini, cuyo apellido está relacionado con la gastronomía del famoso Hotel Peñafiel de Tehuacán, Puebla (México) viajó a Tijuana a un concurso gastronómico donde su ensalada resultó premiada.

Otra versión dice que fue creada en la ciudad de Tijuana (México) por el Chef Livio Santini de origen italiano a finales de la década de 1930, en la cocina del restaurante del Hotel Caesar’s, propiedad de César Cardini, también de origen italiano.

Existen muchas leyendas y recetas acerca del origen de la ensalada y sus ingredientes. La más conocida dice que llegaron al restaurante unos pilotos norteamericanos y pidieron una simple ensalada a base de lechugas, la orden la preparó el Chef Santini siguiendo una vieja receta familiar con la que su madre los alimentaba en el sur de Italia en tiempos difíciles; una lechuga romana, huevos, trocitos de pan fritos al aceite, queso seco, aceite de oliva, unas gotas de salsa inglesa y zumo de limón. La ensalada fue todo un éxito y fue bautizada inicialmente como “ensalada de los aviadores”, y con el tiempo César Cardini la registró como propia y la internacionalizó.

Con el tiempo la receta ha sido modificada para degustarla con pollo, con anchoas, pan frito, con tocino (beicon), con camarones y un sinfín más de ingredientes que la han enriquecido”.

Siempre que la ofrecen en alguna carta de restaurante, la pido. Cuando la encuentro en la sección de refrigerados del súper, la compro (aunque pocas marcas ofrecen en España dressings o aliños de ensalada, y también para qué, con lo rica que está con aceite y vinagre), y si me cruzo con una receta nueva, la pruebo. Hasta el momento la más aplaudida es esta receta que ha superado los rigurosísimos Tarta Quality Tests, y los de sus amigos porque es un primero que suelo preparar con alegría y frecuencia.

Con vosotros la “salsa César definitiva” para 4 pax (o dos con buen saque).

Preparamos la lechuga: las hojas verdes que son las que tienen más vitaminas, bien limpias y cortadidas, a la ensaladera y al frigo mientras hacemos lo demás.

Ponemos agua con sal a hervir y hacemos un huevo pasado por agua, ojo, sólo pasado, retiramos.

Ponemos la sartén al fuego y sin aceite, que bastante grasa suelta el bacon, salteamos unos taquitos hasta que estén crujientes.

Tostamos en la tostadora una rebanada de pan por persona y la troceamos en picatostes.

Vamos con la salsa: verter en el cacharro de la turmix el huevo pasado por agua + cuatro anchoillas + medio ajo picadito, sin el germen para que no repita + zumo de medio limón + gotitas de salsa perrins + un chorro de aceite de oliva, brum brum bien batido. Si ha quedado muy espeso, se le puede añadir un poquito de agua.

Montamos la ensalada: la lechuga, el bacon escurrido sin la grasaza, bañar con la salsa, remover, añadir los picatostes (o partir las rebanadas por la mitad y ponerlas alrrededor para decorar) y cubrir con parmesano rallado al gusto. ¡Ya tenemos la ensalada César definitiva!

Ensalada César

Esta entrada está dedicada a Anita Rodricano y familia, que tiene un blog que reúne muchas de las cosas que me interesan y que tuvo la amabilidad de premiar este blog mientras estuve hibernando y se merece un aplauso por buena gente y porque este post está inspirado en uno suyo anterior. ¡Muchas gracias!

Muchas gracias a todas (es que la mayoría sois chicas!) por compartir nuestra alegría y alborozo con el tema maternity. La verdad es que como le dije hace años a I, lo mejor de estar embarazada tiene que ser ir con un vestido súper ajustado fardando de tripa seexy y demostrando abiertamente al mundo que has sido amada al menos una vez. Pero una vez sin querer e inocentemente se lo comenté a un papá cuyo hijo había sido concebido con reproducción asistida (pero no lo dije por nada, sino en general, que las embarazadas me parecían sexys por eso) y terminé llorando, así que conste que lo digo sin acritud.

También dije que cuando estuviera embarazada me leería el Ulises de Joyce, que no se porqué me parecía un libro muy para una larga espera, y tengo a mis amigas, que veo para mi sorpresa que me escuchan más de lo que me merezco, preguntando si ya me he animado con el libro de marras. Jeje. Estoy esperando a la noche de los libros, el 23, dentro de nada, que habrá descuentro en las librerías y me haré con una copia que me suena que en Tusquets la hay baratita. Vaya rollo os estoy echando. Y en realidad es para daros las gracias, espero no aburrir demasiado.

Bueno, me tengo que ir pitando. He pasado la mañana con Laura Gallego, que presenta en Ediciones Laberinto su nuevo libro Alas Negras, la esperada continuación de de Alas de Fuego, acompañandola en las entrevistas y la rueda, pero donde esa chica echa el resto (aparte de escribiendo), es rodeada de lectores. Pocas personas se entienden tan bien con los jóvenes lectores de literatura fantástica como ella, esta tarde ha sido la firma de ejemplares, brutal la cola, y ahora voy para la presentación pública, que va a ser apabullante seguro. Si os gusta el género seguro que la conocéis, y si no, preguntad a vuestros sobrinos preadolescentes, es una heroína de la narración. A ver si puedo sacar fotos para que veáis que no exagero.

Un abrazo muy fuerte de Tarta y media, gracias por visitar este blog de todo a cien, por vuestros comentarios y por vuestro cariño que hace primavera.

El motivo por el cual no he actualizado el blog es que llevo unas semanas haciéndome a la idea de que, bueno, en fin, estoy embarazada, y una vez superado el mini sustito inicial, y comprobado en todos los manuales que este pánico es ni más ni menos que un síntoma más de las primeras semanas, ahora O y yo somos requetefelices, y en esas andamos. Contentos como nunca, yo con un hambre que me como hasta las piedras, y con un sueño que me quedo dormida en las esquinas. ¡Qué estupenda noticia, vamos a ser papis!

Libros sobre maternidad y embarazo

Las lecturas pendientes han quedado más pendientes que nunca, apartadas por todo tipo de manuales y páginas de internet al uso. El primero que cayó en mis manos fue el de Maeva “El embarazo contado con sencillez”. Está bien, pero la parte de las enfermedades y posibles problemas es tan largo y preocupante que una termina pasando directamente a capítulos como “la canastilla perfecta”, llamadme inconsciente pero las pesadillas que tenía eran de traca y no es plan.

Luego M, mi cuñada y mamá de cuatro (y mi mejor guía práctica para el embarazo vista su experiencia), me prestó “Qué se puede esperar cuando se está esperando”, presentado por meses y preguntas y respuestas muy prácticas y claras que abarcan casi todas las dudas, desde si puedo comer en un japonés hasta cuál es la mejor postura en la cama. Y es que no por haber hecho un niño, vamos a tener que dejar de practicar, ¿no? jeje.

Y el regalo de B, mi jefa, fue bien bonito: de 451 editores “Libro de las madres”, como todos los de la colección Zip, una recopilación de los mejores textos acerca de la maternidad, editado por Laura Freixas. Éste es precioso y un gran regalo muy recomendable para el Día de la madre si sois de celebrarlo.

Ahora que está dicho, espero que me perdonéis el silencio y procuraré volver a escribir con normalidad. Un abrazo doblemente fuerte y cariñoso.

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