Hace apenas una semana que se fundó en España Duomo Ediciones, el desembarco del gran grupo editorial italiano Mauri Spagnol con sede en Barcelona. En este enlace podéis leer algo más de su perfil e intenciones. La editora es Valerie Miles y  tiene los ojos puestos en América Latina, amigos de la otra orilla, tomen nota, porque sus intenciones son nobles pero sobre todo comerciales, y eso es bueno.

Uno de los libros que acaban de editar, o tal vez rescatar, es Nefelibata en Cromos, escrito por el editor, poeta y novelista Carlos Barral, que perteneció a la Generación de los 50 junto a escritores como Jaime Gil de Biedma o José Agustín Goytisolo. Impulsó una nueva corriente de litaratura latinoamericana, lanzando a autores como Mario Vargas Llosa y Julio Cortázar, y posteriormente hizo carrera política como senador por Tarragona y parlamentario europeo (¡qué moderno!). El libro es precioso y ahora cantaré sus virtudes, pero da mucha pena que un libro tan bien editado e ilustrado, literatura infantil de primera fila, no contenga ni una sola referencia a las expresivas e importantes imágenes, aparte de un “Ilustrado por Joe McLaren”, que digo yo que qué menos que una breve mención a su trabajo, pero ellos sabrán.

Una de las cosas que más me han llamado la atención, es lo rico que es el lenguaje utilizado, no es que quiera decir que ya nadie escribe así para niños, es que en general, en las novelas “comerciales” que una lee, hay poca variedad en el léxico, casi siempre bastante plano. Y poco poético. Aquí, se degustan deliciosos párrafos como:

Una gran pirámide transparente destellaba luces hirientes, ofensivas, de colores cambiantes y trenzados. De tosos los colores y de ninguno, en realidad. Destellos, sólo destellos, como gritos de luz que viraban desde el color del agua hasta el color del oro.

Nefelibata en Cromos