Uf, es que casi ni me acuerdo!, pero tenía pendiente esta entrada, y aunque tarde, aquí va. Mis sobrinos ya me tienen como la tía loca que sólo regala libros. Para algunos será un regalo esperado, para otros un coñazo inevitable, pero ¿qué quieren que les regale, la wii?  Y mira que les digo eso de: “Tienes 5 segundos para imaginar, si no se te ocurre nada, tal vez deberías ver menos la televisión”.

A A., que ya está en edad lectora, en el supuesto de que le interesara leer algo más que el Libro Guinness de los Récords, le regalé algo relacionado con el fútbol, a ver si por ahí me lo gano: la serie Las Fieras del fútbol club:

Leon el driblador, con luchador

(Quedaré como una repelente, pero es que yo a su edad ya estaba con la Historia interminable)

A I. yo creo que sí la he ganado como lectora. Hablé con ella y le dije que ya estaba en edad de saber escoger sus lecturas y escogió el primero de la serie de Tea Stilton, la hermana detectiva del súperventas infantil Jerónimo Stilton.

Tea Stilton

E. todavía es muy pequeña para elegir, pero está en esa edad cursi de rosa y besos, qué mejor que un libro para leer con mamá:

La reina de los besos

Laprincesita busca por todo el mundo hasta dar con ella…¡qué ilustraciones tan bonitas!

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Para J. el pequeñito de la familia, uno apropiado: ¿Quién es el más pequeño?

¿Quién es el más pequeño?

Y para el primo P., ¡El pollo Pepe! su primer pop up, qué afortunado.

El pollo Pepe

Las grandes patas del pollo Pepe

Todas las compras menos la última, vienen de la caseta de Pilar en El Dragón Lector, ¿dónde si no? si os pilla de camino, os recomiendo que hagáis una visita a esa importante referencia de las librerías infantiles de Madrid.

Yo, de  verdad, actualizaría más, pero qué puedo hacer, si apenas puedo moverme con esta barriga de 31 semanas, si tengo tantos cambios de humor que hasta yo me asusto. Sueño cosas rarísimas, pienso que no sabré reconocer el momento del parto, dudo de mi capacidad para la que se me viene encima, y al rato estoy segura de todo lo contrario. Desde luego que el embarazo es una etapa preciosa, pero tras la literatura prematernal y los parabienes, nadie te avisa de los miedos, de que lo de la dulce espera tiene mucho de folklore y poco de realismo. Ya sé que todo va a salir bien pero este susto de primípara que llevo encima no se me va más que de modo intermitente. En fin, tendrá que ser así.