Y Roque llegó, llegó hace seis semanas, y trajo una vida nueva llena de novedades, dudas y alegrías, y algunos días también de tristeza indeterminada. Todos dicen que es guapísimo “igualito que su padre”, a mí tampoco se me parece tanto, bueno, en los ojos sí, pero yo le miro y veo un bebé precioso mucho más guapo que él y que yo, y mira que a mí O me parece de escándalo, pero no sé, veo una versión mejorada de nosotros. Es un niño muy pacífico, menos cuando quiere “lo suyo”, bien sea teta, dormir o pasear. ¡Y la verdad es que no se muy bien qué más decir! soy muy feliz, pero sólo me vienen topicazos a la cabeza. En ocasiones me siento un poco sola, porque pasadas las primeras semanas de trajín y llamadas de teléfono, bien pronto me vine a Madrid y aquí estoy un poco sola en plan familia. Amigas tengo,  y muy buenas, sin embargo ninguna tiene niños y yo me siento como jugando en otra pantalla mientras ellas siguen yendo a fiestas los miércoles donde chicas guapas bailan y se disparan con pistolas de agua, y chicos sin edad presumen de bigote. No quiero parecer melancólica porque hoy en concreto no lo estoy, sólo que el cambio pide un tiempo de adaptación en el que todavía me encuentro.

Es un niño sano, tranquilo y que me quita todas las penas cuando le miro y requetemiro. Para que veáis que no exagero, os presento a Roque.

Pelazo, ¿eh?😉

 

La verdad es que veo las fotos y se me pasan todos los males. Un beso muy fuerte, y muchísimas gracias por vuestra espera.🙂