A una, que tiene su lado macarrilla pero también su lado cursi, le gustan bastante las fotos romanticonas de esas que se publican en los blogs tipo le love o Creature comforts en las que chicas deliciosamente rubias y melancólicas se atusan la melena súperlisa con un vestidito de flores liberty corriendo a través de un soleado y brillante campo de trigo mientras sujeta entre los dedos a un gorrioncito que parece que le está silbando una cancioncilla en francés. Fotos descaradamente viradas a amarillo, o azulito, o incluso a gris si es interior, borrosas como fotogramas de Las vírgenes suicidas, y que en ocasiones llevan leyendas memas que no dicen nada, como las letras de las canciones de los boleros, pero que te parece que te lo están diciendo todo expresamente a tí porque te lo llevas a lo personal, como las letras de las canciones de los boleros . “You are beautiful”, “I think I love you”, y paridas así que siempre suenan mejor en otro idioma que en español porque si las traduces te quedan memeces de darte una colleja por cursi. Fotos de habitaciones vacías con una enorme cama deshecha de sábanas blancas y una almohada con la marca de dos cabezas, muy del tipo de las fotografías de Félix González Tórres echando de menos a su novio. Pues sí, esas fotos me encantan por lo almibaradas y previsibles y porque te pillan enamorada y te las crees enteras pensando que eso es el amor. Pero un día mirando las entradas en el bloglines de esos blogs que a la larga son todos iguales, que te gusta uno y te gustan todos, y vas y te cruzas con esta foto y piensas hostia puta. Y súbitamente eres esa madre que acaba de aterrizar tras llevar meses de maniobras en un país de oriente que será Kazajistán o Pakistán o Chiquitistán y se te quita la tontería pero ya y no se si pensaría lo mismo si no fuera madre, seguro que sí porque la foto tiene una fuerza que acongoja, el caso es que el amor también es esto, si no es esto en realidad y lo demás son anuncios chorras del pull and bear.

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