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Roque se ha empeñado en disfrazarse de oso para felicitarnos las fiestas, ¡cómo es este bebé!

¡Es chulo!

A una, que tiene su lado macarrilla pero también su lado cursi, le gustan bastante las fotos romanticonas de esas que se publican en los blogs tipo le love o Creature comforts en las que chicas deliciosamente rubias y melancólicas se atusan la melena súperlisa con un vestidito de flores liberty corriendo a través de un soleado y brillante campo de trigo mientras sujeta entre los dedos a un gorrioncito que parece que le está silbando una cancioncilla en francés. Fotos descaradamente viradas a amarillo, o azulito, o incluso a gris si es interior, borrosas como fotogramas de Las vírgenes suicidas, y que en ocasiones llevan leyendas memas que no dicen nada, como las letras de las canciones de los boleros, pero que te parece que te lo están diciendo todo expresamente a tí porque te lo llevas a lo personal, como las letras de las canciones de los boleros . “You are beautiful”, “I think I love you”, y paridas así que siempre suenan mejor en otro idioma que en español porque si las traduces te quedan memeces de darte una colleja por cursi. Fotos de habitaciones vacías con una enorme cama deshecha de sábanas blancas y una almohada con la marca de dos cabezas, muy del tipo de las fotografías de Félix González Tórres echando de menos a su novio. Pues sí, esas fotos me encantan por lo almibaradas y previsibles y porque te pillan enamorada y te las crees enteras pensando que eso es el amor. Pero un día mirando las entradas en el bloglines de esos blogs que a la larga son todos iguales, que te gusta uno y te gustan todos, y vas y te cruzas con esta foto y piensas hostia puta. Y súbitamente eres esa madre que acaba de aterrizar tras llevar meses de maniobras en un país de oriente que será Kazajistán o Pakistán o Chiquitistán y se te quita la tontería pero ya y no se si pensaría lo mismo si no fuera madre, seguro que sí porque la foto tiene una fuerza que acongoja, el caso es que el amor también es esto, si no es esto en realidad y lo demás son anuncios chorras del pull and bear.

Jopetas Roque, no te quejarás, ¡vaya recibimiento! muchas gracias por vuestros comentarios y ánimos, ha salido guapetón el retoño, jeje, mucho más que sus padres, ni comparación! Y lo de Roque Ramone, Maelstrom, es que me ha entusiasmado, ya le estoy buscando una camiseta con su hey ho, let’s go para hacerle una sesión de fotos. Esto me recuerda a que antes de nacer, que os quería comentar a ver vosotros cómo lo véis, hubo un encendido debate en torno a cómo debía vestir el niño, debate en el que propios y ajenos al núcleo familiar expusieron sus teorías acerca de si Roque habría de lucir patucos,  polainas y jerseis de angorina calados decorados con lazos, lo que O vino a resumir como “Estilo Paquirrín”, o bien podría vestir ropitas más de niño de hoy en día modernito y enrollao, lo que Mr. I resumió como “Bebé con actitud”.  Veámoslo con ejemplos

Tipo 1: polainas azulitas y jersey hecho a mano por la tía Pauli

Tipo 2: sus converse, su peto chulo, camiseta y chaqueta de rayas.

Vemos que el modelo tampoco lo tiene muy claro.

El caso es que yo tengo el corazón partío, porque por un lado valoro y reconozco lo que cuesta hacer un jersey a mano y mira, que bebé de 8 semanas sólo se es una vez en la vida, mientras que para llevar camisas de cuadros y vaqueros tiene tiempo. Pero es que le veo de azul y no me pega nada, con esas melenas, pero es que le pongo de vaquero y me parece un chicarrón y me da como penica. Qué drama, el de la madre primeriza.

A todo esto, me pregunto cómo hacen esas súpermujeres que afirman aprovechar la baja maternal para sacarse unas oposiciones, que yo no tengo otra cosa que hacer en todo el día más que contemplar al niño y la mitad de las veces no encuentro tiempo ni para ducharme. No digamos ya para ponerme a tejer, ja y más ja. Por eso durante las últimas semanas del embarazo, ya que apenas me podía mover del peso y del cabreo al verme con ese volúmen brutal, aproveché para hacerme un cuello de ganchillo requetebonito que no es complicado y que recomiendo con entusiasmo. Ea, las fotos.

Éste, el mío, pero como las revistas japonesas son más monas, os pongo también su foto.

Y los patrones. Parece más complicado de lo que es, de hecho la única dificultad que le encontré fue el cordoncillo, y tuve que ir a una tienda de lanas a preguntar cómo se hacía: me explicaron que se tejía con los dedos sin agujas ni nada y no me digas cómo lo aprendí, pero ahora sería incapaz de explicarlo. Total, que si alguien se anima, yo le cuento el patrón y si quiere se lo envío fotocopiado, como en los viejos tiempos. Toma post súperlargo!

Y Roque llegó, llegó hace seis semanas, y trajo una vida nueva llena de novedades, dudas y alegrías, y algunos días también de tristeza indeterminada. Todos dicen que es guapísimo “igualito que su padre”, a mí tampoco se me parece tanto, bueno, en los ojos sí, pero yo le miro y veo un bebé precioso mucho más guapo que él y que yo, y mira que a mí O me parece de escándalo, pero no sé, veo una versión mejorada de nosotros. Es un niño muy pacífico, menos cuando quiere “lo suyo”, bien sea teta, dormir o pasear. ¡Y la verdad es que no se muy bien qué más decir! soy muy feliz, pero sólo me vienen topicazos a la cabeza. En ocasiones me siento un poco sola, porque pasadas las primeras semanas de trajín y llamadas de teléfono, bien pronto me vine a Madrid y aquí estoy un poco sola en plan familia. Amigas tengo,  y muy buenas, sin embargo ninguna tiene niños y yo me siento como jugando en otra pantalla mientras ellas siguen yendo a fiestas los miércoles donde chicas guapas bailan y se disparan con pistolas de agua, y chicos sin edad presumen de bigote. No quiero parecer melancólica porque hoy en concreto no lo estoy, sólo que el cambio pide un tiempo de adaptación en el que todavía me encuentro.

Es un niño sano, tranquilo y que me quita todas las penas cuando le miro y requetemiro. Para que veáis que no exagero, os presento a Roque.

Pelazo, ¿eh? 😉

 

La verdad es que veo las fotos y se me pasan todos los males. Un beso muy fuerte, y muchísimas gracias por vuestra espera. 🙂

¡Cabrán tres!

Escribo una rapida entrada para agradeceros vuestros cariñosos comentarios y dejar constancia de que si ahora no actualizo, es porque hay un motivo “real”. Hoy salgo para casa de mis padres, donde no tengo internet ni ordenador, ya que se queda en Madrid, a esperar la llegada de Roque. En teoría vendrá a comienzos de octubre, pero por si se adelanta, prefiero estar tranquila en Burgos, donde está previsto que nazca.

Un abrazo muy fuerte y hasta la vuelta. Muchas gracias por estar ahí. 🙂

Marge Simpson lo dijo de un modo simple y rotundo: “no entiendo de arte, pero sé lo que me gusta”, es sencillo acogerse a esa sentencia, ¿a que sí? A mí me pasa lo mismo. De arte, lo justito, cultura general y bastante curiosidad. Me veo todo lo que puedo, lo que me gusta, para disfrutarlo, lo que no me gusta, para reafirmarme, y lo que no conozco para ver en cuál de las dos categorías anteriores lo clasifico. Por ejemplo, José María Sicilia: me encanta. Miquel Barceló: como que no (aunque la capilla de la catedral de Mallorca es digna de admiración, y gana muchísimo en vivo). Carlos Pazos: no lo conocía y ahora soy súperfan. Luis Gordillo: cuantas más obras veo, más respeto su trabajo y menos me gusta. Y así más o menos todos. No me como mucho la cabeza, para eso ya están los que escriben esos textos en las introducciones de los catálogos, en los que no se entiende ni jota.

Pero luego hay otros que no consigo encajar ni en una, ni en la otra. Que me hacen sentir que soy una intrusa y no consienten que emita un juicio simplón. Artistas que hacen que una le dé vueltas y vueltas a sus obras, vueltas incluso fìsicas, rodear cada escultura, marcharse y volver, hacer fotos y verlas en casa intentando descifrar un lenguaje que no hablo, y que precisamente por eso, me mosquea aún más. Para explicarme contaré una anécdota de P en Inglaterra: llegó a la conclusión de que los españoles utilizamos nuestro idioma delante de gente que no lo habla,básicamente para criticar , por eso en general nos ofende tanto que delante nuestro se hable una lengua que no comprendemos, porque damos por sentado que están haciendo lo que haríamos nosotros, hablar mal. Y eso es lo que me ocurre con las esculturas de Juan Muñoz. Veo esas expresiones, esas risitas de sus esculturas, esos hombrecillos que murmuran a la pared y tengo la certeza de que se están quedando conmigo, que saben algo que yo no se, que se ríen de mi prisa por ir de un sitio a otro y ver y ver cosas, consumir imágenes, catalogar lo que han hecho otros. Ellos por contra están ahí, ahí se quedan viéndonos desfilar con nuestras cámaras y esas caras de panoli que ponemos cuando nos inclinamos a ver si oímos algo de lo que bisbisean. Cada día nuevos espectadores, los domingos más si la entrada es gratuita. En fin, una exposición de la que no sales sintiéndote más lista, lo cual, en tanto que cura de humildad, está muy bien…

Juan Muñoz I

Juan Muñoz II

Juan Muñoz III

Reina Sofía

C. es una joven muy rubita y muy garbosa que tiene el cutis más fino que las hojitas de rosa 🙂 La conocí cursando el máster aquel de gestión cultural que cuando empecé no sabía yo de qué manera me iba a cambiar la vida, y lo que se dice amigas, nos hicimos durante las prácticas en el museo. La baronesa, que une mucho. El máster  colocó a cada uno en una institución y disciplina diferente, y esa es la gran ventaja, por eso con relativa frecuencia hay invitaciones para saraos culturales. Yo me quedé con el sector editorial. C. está en el Ministerio de Cultura.
C. es de Getafe, y una no sabe porqué, pero cuando la conoces no te imaginas que sus gustos sean tan súmamente clásicos. Lee a Tolstói o a Sthendal con la naturalidad con las que otras devoramos a Larsson, y ha visto más montajes de Lope de Vega o Shakespeare que nadie. Me gusta su estilo, me gusta cómo lo hace, me gusta la insolencia con la que dice “joder, el otro día fue el primer bis en la historia de el Real, y yo me lo tuve que perder. Que ovaciones he visto muchas, pero hombre, un bis en el Real, es historia”. Y yo me enamoro de su salero cuando dice esas cosas porque siempre aprendo algo con ella. Pero la primera vez que recuerdo pensar esta chica es demasié fue en el Thyssen. Me dijo algo así como que a ella lo que de verdad le gustaría, sería tener su propia casa, para recibir los viernes. Para recibir como hay que recibir, con elegancia y atenciones. Y casi cinco años más tarde he recibido una invitación para una Cremallera en su casa, y así es como me enteré como se denomina en francés a la fiesta de inaguración de un piso, donde los invitados llevan regalos para la casa y la anfitriona recibe. Y por supuesto fue en viernes, como a C. le gusta. Así que ayer fue la fiesta Cremallera en su pisito de la calle Olid y como ya lo tiene amueblado, me tomé la libertad de hornear unas galletas que en un alarde de oportunismo y cara dura las bauticé como Galletitas Michael Jackson, negras por dentro y blancas por fuera.

Galletas de chocolate

La receta la saqué del bonito blog de espigadora. Como estoy en un plan muy del fruto seco, añadí trocitos de almendra y nuez, lo que da a cada galleta ese puntito de mini brownie tan celebrado.

Ayer fue un día de la pera de completo, me levanté con un cuerpo de hacer cosas que no veas, y ya lo creo que lo aproveché, sobre todo para cocinar. Mi querida amiga M me trajo de Canadá lo que le había pedido: un bonito frasco de Sirope de arce, y como había visto hace poco en el blog de La cocina de lechuza una receta estupenda de pancakes americanos,  me desperté soñando con esas tortitas. (Es lo que tiene el embarazo, dormir y soñar con comida, y comer y soñar con una súpersiesta), así que aún en pijama, me puse pimpan con la sartén y O y yo desayunamos como auténticos marajás. Las primeras tortitas quedaron un poco chufas, pero según iba friendo, le cogí el tranquillo y no será la última vez que las prepare.

Pancakes con sirope de arceTras hacer la compra semanal de turno, bajamos al recién inaugurado Teatro del Canal, que está junto a casa y tiene una terraza para tomar bitter kas y esas cosas sin alcohol que no sabía que me gustaban, y disfrutamos bastante del lugar, hasta que llegó la cuenta y vimos que nos habían clavado una cantidad de euros desproporcionada. Nos hicimos unas fotos y nos despedimos con cariño de la camarera con la confianza absoluta de que pasará un tiempo bastante largo hasta que nos vean de nuevo por allí, si es que volvemos a pagar ese disparate por dos refrescos.

Mientras O leía la prensa, yo leía Chiquita, la novela que ganó el año pasado el premio Alfaguara de novela y que relata las curiosas aventuras de Espiridiona Cenda, una liliputiense que vivió a comienzos del S. XX y vivió una vida curiosísima en la que se dedicó a ser una mega estrella del espectáculo en América  y Europa. La novela  es entretenida,  pero es de las que empiezan de maravilla y luego no ves el momento de terminar. La recomendaría de no ser por esa afición de algunos autores por alargar los libros  hasta que pesan kilo y mitad y tienes que saltarte capítulos enteros de guarnición, con la rabia que da eso.

Chiquita, premio Alfaguara 2008

Por la noche C (o la P, como también se le llama) celebró su cumpleaños con un FIESTON de los que hacen historia. C es de esas personas que son un imán para la gente estupenda, así que allí se reunió una selecta muestra de lo mejor que te puedes encontrar por la vida. Pincharon dos Djs que son de lo mejorcito de Madrid, hubo disfraces de Celebrities (O fue de Stephen King y yo de Anni Frid Lyngstad, la castaña de ABBA) y allí les dejamos bailando como malditos una vez que me bebí cuatro cervezas sin y dos zumos. Como la nobleza obliga, me hice cargo de la tarta: tenía que ser algo delicioso, algo que guste a todo el mundo y que se pueda comer incluso cuando llevas varias copas y no está el estómago para tartas. Pero ahí estaba yo, de premamá en prácticas con esta receta y mi “come algo mujer, que si no luego te sienta mal el garrafón” y de la tarta no quedó ni el plato.

Con todos ustedes, la quesada triunfadora que gusta al grande, al chico, al que no le gusta el queso y a todo quisque en definitiva: La QUESADA DE RECHUPETE QUE SE HACE SOLA:

Ingredientes:

500 gr de queso de Burgos (cómo no!)

4 huevos

2 yogures naturales

2 medidas de yogur de azucar

1 medida de yogur de harina

100 gr. de mantequilla.

Se bate todo y se  vierte en un molde engrasado y enharinado de estos desmontables. Al horno precalentado a 180º unos 45 minutos. Apagar el horno, abrir un poco la puerta para que se vaya enfriando sin que se asuste y ya está. Ayer como era festivo le añadí unas almendras crudas y unas pasas de corinto, por variar un poco. Esperar a que se enfríe y sentarse a escuchar los piropos.

El motivo por el cual no he actualizado el blog es que llevo unas semanas haciéndome a la idea de que, bueno, en fin, estoy embarazada, y una vez superado el mini sustito inicial, y comprobado en todos los manuales que este pánico es ni más ni menos que un síntoma más de las primeras semanas, ahora O y yo somos requetefelices, y en esas andamos. Contentos como nunca, yo con un hambre que me como hasta las piedras, y con un sueño que me quedo dormida en las esquinas. ¡Qué estupenda noticia, vamos a ser papis!

Libros sobre maternidad y embarazo

Las lecturas pendientes han quedado más pendientes que nunca, apartadas por todo tipo de manuales y páginas de internet al uso. El primero que cayó en mis manos fue el de Maeva “El embarazo contado con sencillez”. Está bien, pero la parte de las enfermedades y posibles problemas es tan largo y preocupante que una termina pasando directamente a capítulos como “la canastilla perfecta”, llamadme inconsciente pero las pesadillas que tenía eran de traca y no es plan.

Luego M, mi cuñada y mamá de cuatro (y mi mejor guía práctica para el embarazo vista su experiencia), me prestó “Qué se puede esperar cuando se está esperando”, presentado por meses y preguntas y respuestas muy prácticas y claras que abarcan casi todas las dudas, desde si puedo comer en un japonés hasta cuál es la mejor postura en la cama. Y es que no por haber hecho un niño, vamos a tener que dejar de practicar, ¿no? jeje.

Y el regalo de B, mi jefa, fue bien bonito: de 451 editores “Libro de las madres”, como todos los de la colección Zip, una recopilación de los mejores textos acerca de la maternidad, editado por Laura Freixas. Éste es precioso y un gran regalo muy recomendable para el Día de la madre si sois de celebrarlo.

Ahora que está dicho, espero que me perdonéis el silencio y procuraré volver a escribir con normalidad. Un abrazo doblemente fuerte y cariñoso.

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