La pericia y la imaginación le dan mil vueltas a un abultado presupuesto.

Marge Simpson lo dijo de un modo simple y rotundo: “no entiendo de arte, pero sé lo que me gusta”, es sencillo acogerse a esa sentencia, ¿a que sí? A mí me pasa lo mismo. De arte, lo justito, cultura general y bastante curiosidad. Me veo todo lo que puedo, lo que me gusta, para disfrutarlo, lo que no me gusta, para reafirmarme, y lo que no conozco para ver en cuál de las dos categorías anteriores lo clasifico. Por ejemplo, José María Sicilia: me encanta. Miquel Barceló: como que no (aunque la capilla de la catedral de Mallorca es digna de admiración, y gana muchísimo en vivo). Carlos Pazos: no lo conocía y ahora soy súperfan. Luis Gordillo: cuantas más obras veo, más respeto su trabajo y menos me gusta. Y así más o menos todos. No me como mucho la cabeza, para eso ya están los que escriben esos textos en las introducciones de los catálogos, en los que no se entiende ni jota.

Pero luego hay otros que no consigo encajar ni en una, ni en la otra. Que me hacen sentir que soy una intrusa y no consienten que emita un juicio simplón. Artistas que hacen que una le dé vueltas y vueltas a sus obras, vueltas incluso fìsicas, rodear cada escultura, marcharse y volver, hacer fotos y verlas en casa intentando descifrar un lenguaje que no hablo, y que precisamente por eso, me mosquea aún más. Para explicarme contaré una anécdota de P en Inglaterra: llegó a la conclusión de que los españoles utilizamos nuestro idioma delante de gente que no lo habla,básicamente para criticar , por eso en general nos ofende tanto que delante nuestro se hable una lengua que no comprendemos, porque damos por sentado que están haciendo lo que haríamos nosotros, hablar mal. Y eso es lo que me ocurre con las esculturas de Juan Muñoz. Veo esas expresiones, esas risitas de sus esculturas, esos hombrecillos que murmuran a la pared y tengo la certeza de que se están quedando conmigo, que saben algo que yo no se, que se ríen de mi prisa por ir de un sitio a otro y ver y ver cosas, consumir imágenes, catalogar lo que han hecho otros. Ellos por contra están ahí, ahí se quedan viéndonos desfilar con nuestras cámaras y esas caras de panoli que ponemos cuando nos inclinamos a ver si oímos algo de lo que bisbisean. Cada día nuevos espectadores, los domingos más si la entrada es gratuita. En fin, una exposición de la que no sales sintiéndote más lista, lo cual, en tanto que cura de humildad, está muy bien…

Juan Muñoz I

Juan Muñoz II

Juan Muñoz III

Reina Sofía

C. es una joven muy rubita y muy garbosa que tiene el cutis más fino que las hojitas de rosa 🙂 La conocí cursando el máster aquel de gestión cultural que cuando empecé no sabía yo de qué manera me iba a cambiar la vida, y lo que se dice amigas, nos hicimos durante las prácticas en el museo. La baronesa, que une mucho. El máster  colocó a cada uno en una institución y disciplina diferente, y esa es la gran ventaja, por eso con relativa frecuencia hay invitaciones para saraos culturales. Yo me quedé con el sector editorial. C. está en el Ministerio de Cultura.
C. es de Getafe, y una no sabe porqué, pero cuando la conoces no te imaginas que sus gustos sean tan súmamente clásicos. Lee a Tolstói o a Sthendal con la naturalidad con las que otras devoramos a Larsson, y ha visto más montajes de Lope de Vega o Shakespeare que nadie. Me gusta su estilo, me gusta cómo lo hace, me gusta la insolencia con la que dice “joder, el otro día fue el primer bis en la historia de el Real, y yo me lo tuve que perder. Que ovaciones he visto muchas, pero hombre, un bis en el Real, es historia”. Y yo me enamoro de su salero cuando dice esas cosas porque siempre aprendo algo con ella. Pero la primera vez que recuerdo pensar esta chica es demasié fue en el Thyssen. Me dijo algo así como que a ella lo que de verdad le gustaría, sería tener su propia casa, para recibir los viernes. Para recibir como hay que recibir, con elegancia y atenciones. Y casi cinco años más tarde he recibido una invitación para una Cremallera en su casa, y así es como me enteré como se denomina en francés a la fiesta de inaguración de un piso, donde los invitados llevan regalos para la casa y la anfitriona recibe. Y por supuesto fue en viernes, como a C. le gusta. Así que ayer fue la fiesta Cremallera en su pisito de la calle Olid y como ya lo tiene amueblado, me tomé la libertad de hornear unas galletas que en un alarde de oportunismo y cara dura las bauticé como Galletitas Michael Jackson, negras por dentro y blancas por fuera.

Galletas de chocolate

La receta la saqué del bonito blog de espigadora. Como estoy en un plan muy del fruto seco, añadí trocitos de almendra y nuez, lo que da a cada galleta ese puntito de mini brownie tan celebrado.

Llega finales de mayo, y llega la feria del libro de Madrid, cuando el paseo de coches se trufa de casetas institucionales, editoriales y librerías, y llega también ese descuentito que nos permite aprovisonarnos de lecturas para los meses de verano con un cierto alivio para el bolsill0. Este año he medido mucho cada compra por dos motivos que en el fondo son uno: el “presu”  no es el mismo de otras ediciones, y el espacio destinado a libros en mi casa se va a ver obligatoriamente mermado con la llegada de Roque. Y es que pronto la habitación que hace las veces de biblioteca auxiliar (ya que la entrada la tenemos cubierta de suelo a techo de Billys llenitas de libros), la vaciaremos para pintarla de algún color bonito, una cenefa de elefantitos o algún otro motivo cursi, una cómoda, un armarito y una cunita para que duerma el bebé. Y ese dinero y ese espacio, que antes alegremente se cedía para libros, pronto tendrá otro destino.

Tenemos unos títulos ganadores, entre O y yo hemos comprado:

Libros feria del libro 2009

El arte, de Juanjo Sáez (Reservoir books). Si, es posible que Juanjo esté sobrevalorado, pero qué le voy a hacer, si sus dibujitos me hacen tilín. Además O está colaborando con él en una serie de animación para Tv3 y estoy en esa fase en la que me hace gracia que me firmen libros. Tiene buena pinta, gustará más o menos, pero el chico tiene su estilo.

La señorita Smila y su especial percepción de la nieve, de Peter Hoeg (Tusquets). Uno de las alumnas del curso de editores de Siale del año pasado lo recomendó (no se si fue N o C) y lo había olvidado hasta que pasé por la caseta de autores nórdicos. Tengo muchísimas ganas de leerlo y cuando ví que había una edición barata, me puse bien contenta. Me parece que se rodó con poco éxito una versión para el cine, ¿le suena a alguien?. Éste, para la estantería de libros nórdicos.

Spanish horror, de Víctor Matellano (T&cb editores). Repasa los principales títulos, autores, productores, maquilladores y efectos de las películas de género rodadas en España y dirigidas por cineastas como Naschy, Jesús Franco, Narciso Ibáñez Serrador o J.A. Bayona, entre otros. Está bastante actualizado, ya que toca éxitos recientes, y contiene mucho material gráfico, fotos curiosísimas para los interesados en el cine de terror hecho en España. Y con prólogo de Christopher Lee, ni más ni menos (ni más ni meeenoooos). Para la estantería de libros de cine.

Sagas islandesas, las de Odd Flechas y Hrólf Kraki (Gredos). Por lo poco que sé, tienen la importancia de un Quijote islandés. Historias en prosa que narran aventuras de los siglos X y XI centradadas en las aventuras de las familias y colonos islandeses de la época. En unas condiciones tan extremas como las que tenían que superarse a diario en ese país en esa época, seguro que la tradición oral tuvo que tener un peso y un valor enormes para que hayan llegado hasta hoy. Si he dicho alguna tontería perdonadme, sé muy poco de estos libros y por eso los he comprado. Para la nórdica.

Mi planta de naranja-lima, de José Mauro de Vasconcelos (El Ateneo). Y vuelvo a los jóvenes editores de la Sociedad Iberoamericana de amigos del libro y la edición, a quien tengo la fortuna de acompañar un mes y medio al año. Cada año sale este título en la sobremesa, raro es el alumno que no lo ha leído, y tratándose de talentosos lectores, qué menos que dejarse aconsejar por sus doctos paladares, yo, me aprovecho de sus consejos, ¡tengo mucha suerte!. Para la estantería de infantil.

Todavía queda la segunda fase de compras, y es que mi sobrinos no tienen reyes en casa de la tía Tarta, los reyes llegan en junio con la feria del libro. Iré a la caseta de El Dragón Lector a dejarme aconsejar por la encantadora Pilar y llevaré cuatro libros para los cuatro niños más bonitos que conozco. Este año los dos mayores han escogido sus propios títulos, de aquí a nada espero que me puedan acompañar a esa bombonera que es la libería del El Dragón Lector, cómo pasa el tiempo…

Hace apenas una semana que se fundó en España Duomo Ediciones, el desembarco del gran grupo editorial italiano Mauri Spagnol con sede en Barcelona. En este enlace podéis leer algo más de su perfil e intenciones. La editora es Valerie Miles y  tiene los ojos puestos en América Latina, amigos de la otra orilla, tomen nota, porque sus intenciones son nobles pero sobre todo comerciales, y eso es bueno.

Uno de los libros que acaban de editar, o tal vez rescatar, es Nefelibata en Cromos, escrito por el editor, poeta y novelista Carlos Barral, que perteneció a la Generación de los 50 junto a escritores como Jaime Gil de Biedma o José Agustín Goytisolo. Impulsó una nueva corriente de litaratura latinoamericana, lanzando a autores como Mario Vargas Llosa y Julio Cortázar, y posteriormente hizo carrera política como senador por Tarragona y parlamentario europeo (¡qué moderno!). El libro es precioso y ahora cantaré sus virtudes, pero da mucha pena que un libro tan bien editado e ilustrado, literatura infantil de primera fila, no contenga ni una sola referencia a las expresivas e importantes imágenes, aparte de un “Ilustrado por Joe McLaren”, que digo yo que qué menos que una breve mención a su trabajo, pero ellos sabrán.

Una de las cosas que más me han llamado la atención, es lo rico que es el lenguaje utilizado, no es que quiera decir que ya nadie escribe así para niños, es que en general, en las novelas “comerciales” que una lee, hay poca variedad en el léxico, casi siempre bastante plano. Y poco poético. Aquí, se degustan deliciosos párrafos como:

Una gran pirámide transparente destellaba luces hirientes, ofensivas, de colores cambiantes y trenzados. De tosos los colores y de ninguno, en realidad. Destellos, sólo destellos, como gritos de luz que viraban desde el color del agua hasta el color del oro.

Nefelibata en Cromos

Tengo dos defectos destacables, uno es un rollo y no tiene gracia, el otro bueno, tiene su aquel: el primero es una autoestima de todo a cien. El segundo es un carácter ligeramente bipolar, y cuando sumamos un bajón de “soy una garrapata sin estilo, písame” a “y además qué poca cosa soy”, el resultado es catastrófico; por contra, cuando sigo siendo esa garrapata mal vestida pero estoy de buen humor, me río hasta de mi sombra y pienso que tan poco está tan mal ser más bien sosaina y tengo mi gracia. Y tú te dirás, hay que ver ésta, mil años sin actualizar y me viene con éstas, ¿y porqué? pues porque tengo que pedir perdón y dar las gracias a esas lectoras que sé que tengo, que me dejáis mensajes y me decís que sabéis de mí gracias a este blog, y no se cómo agradeceros vuestro cariño y vuestro tiempo. Y ya estés en Colombia (hola morenas, las más bellas), Argentina (N, perdóname mujer que sea tan desastre), Valencia (Ana, cuánto vales mujer) , Celada del camino, o donde estés,  eres una persona de catadura excepcional. Por eso déjame que insista, GRACIAS Y PERDONA A ESTA POBRE MORTAL QUE NO ES MALA GENTE, SÓLO UNA GRUÑONA.

🙂

Y ahora las buenas noticias: he superado el ecuador del embarazo con alegría y salud, ya sabemos que el futuro bebé será niño y que se llamará…R, erre de Roque, ¿te gusta el nombre? Roque, como el patrón de Vigo, Portugalete y Chinchón, y San Roque es el 16 de agosto,y el 17, el perro. Y operaron a mamá Tarta de un ojo y no ha sido tan terrible como pensábamos todos, claro que una enferma con buen humor y cristiana resignación hace más llevadera cualquier enfermedad, pero ahí está contenta de poder seguir tejiendo y echando su partida de brisca con las mujeres. Y me volví majara y decidí que el pelo largo estaba sobrestimado y me metí un corte en la melena que me ha quitado 10 años de encima, y se acabó la autocompasión y a estar un poco más alegre que Roque lo nota todo y no queremos un niño pusilánime y melancólico, y sursum cordae, arriba esos corazones que tampoco tengo tantos motivos para estar mal. Por eso he cogido la cámara y me hecho un par de retratos y luego he estado un buen rato riéndome de la cara de pava que tengo y de los pechos descomunales que me han brotado, pero riéndome al fin y al cabo que no hay nada más triste que un rollo de tía, y yo, por más que intente convencerme, no lo soy. Pero que vamos, que estoy guay, que he seguido leyendo y tejiendo y cocinando ¡y que voy a actualizar con más frecuencia!

Autorretrato de risa Autorretrato de lao

Un beso muy grande que estalla en el cielo como un fuego artificial y del que salen disparados miles de besitos pequeñitos.

Ayer fue un día de la pera de completo, me levanté con un cuerpo de hacer cosas que no veas, y ya lo creo que lo aproveché, sobre todo para cocinar. Mi querida amiga M me trajo de Canadá lo que le había pedido: un bonito frasco de Sirope de arce, y como había visto hace poco en el blog de La cocina de lechuza una receta estupenda de pancakes americanos,  me desperté soñando con esas tortitas. (Es lo que tiene el embarazo, dormir y soñar con comida, y comer y soñar con una súpersiesta), así que aún en pijama, me puse pimpan con la sartén y O y yo desayunamos como auténticos marajás. Las primeras tortitas quedaron un poco chufas, pero según iba friendo, le cogí el tranquillo y no será la última vez que las prepare.

Pancakes con sirope de arceTras hacer la compra semanal de turno, bajamos al recién inaugurado Teatro del Canal, que está junto a casa y tiene una terraza para tomar bitter kas y esas cosas sin alcohol que no sabía que me gustaban, y disfrutamos bastante del lugar, hasta que llegó la cuenta y vimos que nos habían clavado una cantidad de euros desproporcionada. Nos hicimos unas fotos y nos despedimos con cariño de la camarera con la confianza absoluta de que pasará un tiempo bastante largo hasta que nos vean de nuevo por allí, si es que volvemos a pagar ese disparate por dos refrescos.

Mientras O leía la prensa, yo leía Chiquita, la novela que ganó el año pasado el premio Alfaguara de novela y que relata las curiosas aventuras de Espiridiona Cenda, una liliputiense que vivió a comienzos del S. XX y vivió una vida curiosísima en la que se dedicó a ser una mega estrella del espectáculo en América  y Europa. La novela  es entretenida,  pero es de las que empiezan de maravilla y luego no ves el momento de terminar. La recomendaría de no ser por esa afición de algunos autores por alargar los libros  hasta que pesan kilo y mitad y tienes que saltarte capítulos enteros de guarnición, con la rabia que da eso.

Chiquita, premio Alfaguara 2008

Por la noche C (o la P, como también se le llama) celebró su cumpleaños con un FIESTON de los que hacen historia. C es de esas personas que son un imán para la gente estupenda, así que allí se reunió una selecta muestra de lo mejor que te puedes encontrar por la vida. Pincharon dos Djs que son de lo mejorcito de Madrid, hubo disfraces de Celebrities (O fue de Stephen King y yo de Anni Frid Lyngstad, la castaña de ABBA) y allí les dejamos bailando como malditos una vez que me bebí cuatro cervezas sin y dos zumos. Como la nobleza obliga, me hice cargo de la tarta: tenía que ser algo delicioso, algo que guste a todo el mundo y que se pueda comer incluso cuando llevas varias copas y no está el estómago para tartas. Pero ahí estaba yo, de premamá en prácticas con esta receta y mi “come algo mujer, que si no luego te sienta mal el garrafón” y de la tarta no quedó ni el plato.

Con todos ustedes, la quesada triunfadora que gusta al grande, al chico, al que no le gusta el queso y a todo quisque en definitiva: La QUESADA DE RECHUPETE QUE SE HACE SOLA:

Ingredientes:

500 gr de queso de Burgos (cómo no!)

4 huevos

2 yogures naturales

2 medidas de yogur de azucar

1 medida de yogur de harina

100 gr. de mantequilla.

Se bate todo y se  vierte en un molde engrasado y enharinado de estos desmontables. Al horno precalentado a 180º unos 45 minutos. Apagar el horno, abrir un poco la puerta para que se vaya enfriando sin que se asuste y ya está. Ayer como era festivo le añadí unas almendras crudas y unas pasas de corinto, por variar un poco. Esperar a que se enfríe y sentarse a escuchar los piropos.

Sant Jordi en Madrid 2009

Feliz San Jordi, feliz día del libro.

Soy fan confesa de la ensalada César, que conocí en mis primeros viajes “al extranjero” como Caesar salad, y tras un par de equívocos aprendí que se pronunciaba algo así como “síisar salad”. En la wikipedia se explica que la receta fue creada por un tal César Cardini, y como la historia de la ensalada me resulta curiosa, os hago un cóntrol c-cóntrol v:

“Existen muchas versiones respecto al origen de la Ensalada César. La más conocida y comunmente aceptada es que la ensalada fue creada por un chef mexicano de origen italiano llamado César Cardini. Cardini, cuyo apellido está relacionado con la gastronomía del famoso Hotel Peñafiel de Tehuacán, Puebla (México) viajó a Tijuana a un concurso gastronómico donde su ensalada resultó premiada.

Otra versión dice que fue creada en la ciudad de Tijuana (México) por el Chef Livio Santini de origen italiano a finales de la década de 1930, en la cocina del restaurante del Hotel Caesar’s, propiedad de César Cardini, también de origen italiano.

Existen muchas leyendas y recetas acerca del origen de la ensalada y sus ingredientes. La más conocida dice que llegaron al restaurante unos pilotos norteamericanos y pidieron una simple ensalada a base de lechugas, la orden la preparó el Chef Santini siguiendo una vieja receta familiar con la que su madre los alimentaba en el sur de Italia en tiempos difíciles; una lechuga romana, huevos, trocitos de pan fritos al aceite, queso seco, aceite de oliva, unas gotas de salsa inglesa y zumo de limón. La ensalada fue todo un éxito y fue bautizada inicialmente como “ensalada de los aviadores”, y con el tiempo César Cardini la registró como propia y la internacionalizó.

Con el tiempo la receta ha sido modificada para degustarla con pollo, con anchoas, pan frito, con tocino (beicon), con camarones y un sinfín más de ingredientes que la han enriquecido”.

Siempre que la ofrecen en alguna carta de restaurante, la pido. Cuando la encuentro en la sección de refrigerados del súper, la compro (aunque pocas marcas ofrecen en España dressings o aliños de ensalada, y también para qué, con lo rica que está con aceite y vinagre), y si me cruzo con una receta nueva, la pruebo. Hasta el momento la más aplaudida es esta receta que ha superado los rigurosísimos Tarta Quality Tests, y los de sus amigos porque es un primero que suelo preparar con alegría y frecuencia.

Con vosotros la “salsa César definitiva” para 4 pax (o dos con buen saque).

Preparamos la lechuga: las hojas verdes que son las que tienen más vitaminas, bien limpias y cortadidas, a la ensaladera y al frigo mientras hacemos lo demás.

Ponemos agua con sal a hervir y hacemos un huevo pasado por agua, ojo, sólo pasado, retiramos.

Ponemos la sartén al fuego y sin aceite, que bastante grasa suelta el bacon, salteamos unos taquitos hasta que estén crujientes.

Tostamos en la tostadora una rebanada de pan por persona y la troceamos en picatostes.

Vamos con la salsa: verter en el cacharro de la turmix el huevo pasado por agua + cuatro anchoillas + medio ajo picadito, sin el germen para que no repita + zumo de medio limón + gotitas de salsa perrins + un chorro de aceite de oliva, brum brum bien batido. Si ha quedado muy espeso, se le puede añadir un poquito de agua.

Montamos la ensalada: la lechuga, el bacon escurrido sin la grasaza, bañar con la salsa, remover, añadir los picatostes (o partir las rebanadas por la mitad y ponerlas alrrededor para decorar) y cubrir con parmesano rallado al gusto. ¡Ya tenemos la ensalada César definitiva!

Ensalada César

Esta entrada está dedicada a Anita Rodricano y familia, que tiene un blog que reúne muchas de las cosas que me interesan y que tuvo la amabilidad de premiar este blog mientras estuve hibernando y se merece un aplauso por buena gente y porque este post está inspirado en uno suyo anterior. ¡Muchas gracias!

Muchas gracias a todas (es que la mayoría sois chicas!) por compartir nuestra alegría y alborozo con el tema maternity. La verdad es que como le dije hace años a I, lo mejor de estar embarazada tiene que ser ir con un vestido súper ajustado fardando de tripa seexy y demostrando abiertamente al mundo que has sido amada al menos una vez. Pero una vez sin querer e inocentemente se lo comenté a un papá cuyo hijo había sido concebido con reproducción asistida (pero no lo dije por nada, sino en general, que las embarazadas me parecían sexys por eso) y terminé llorando, así que conste que lo digo sin acritud.

También dije que cuando estuviera embarazada me leería el Ulises de Joyce, que no se porqué me parecía un libro muy para una larga espera, y tengo a mis amigas, que veo para mi sorpresa que me escuchan más de lo que me merezco, preguntando si ya me he animado con el libro de marras. Jeje. Estoy esperando a la noche de los libros, el 23, dentro de nada, que habrá descuentro en las librerías y me haré con una copia que me suena que en Tusquets la hay baratita. Vaya rollo os estoy echando. Y en realidad es para daros las gracias, espero no aburrir demasiado.

Bueno, me tengo que ir pitando. He pasado la mañana con Laura Gallego, que presenta en Ediciones Laberinto su nuevo libro Alas Negras, la esperada continuación de de Alas de Fuego, acompañandola en las entrevistas y la rueda, pero donde esa chica echa el resto (aparte de escribiendo), es rodeada de lectores. Pocas personas se entienden tan bien con los jóvenes lectores de literatura fantástica como ella, esta tarde ha sido la firma de ejemplares, brutal la cola, y ahora voy para la presentación pública, que va a ser apabullante seguro. Si os gusta el género seguro que la conocéis, y si no, preguntad a vuestros sobrinos preadolescentes, es una heroína de la narración. A ver si puedo sacar fotos para que veáis que no exagero.

Un abrazo muy fuerte de Tarta y media, gracias por visitar este blog de todo a cien, por vuestros comentarios y por vuestro cariño que hace primavera.

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